¿Qué significa educar?

 

He oído y leído muchas definiciones sobre lo que significa educar, unas con mayor tecnicismos que otras, yendo al origen epistemológico de la palabras, incluyendo la enseñanza y el aprendizaje, a los educadores y educando, algunos muy elaborados, largos, complejos y rebuscados para definirla. También cuando asistía al Profesorado una de las docentes que lo dictaba nos dio como tarea la elaboración de un concepto sobre que significaba para nosotros educación. Salieron bellos conceptos sin tantos tecnicismos que llegaban al corazón de los que realizábamos el profesorado, pero nunca escuche definición tan bella, sencilla, completa, con palabras tan dulces como las vertidas por un expositor en un congreso de educación allá por fines del año 2013, Profesor Carlos Calvo Muñoz, que termino llevándonos a una definición de educación desde nuestros corazones y no del intelecto frio, calculador y con tantos tecnicismos.

“EDUCAR ES ASOMBRAR CON UN MISTERIO”

Esta definición contiene dos palabras que hoy en las instituciones educativas de la Argentina tienen prohibida la entrada, en realidad, estas palabras no concuerdan con las políticas educativas de los gobiernos ni con la actitud de los maestros y profesores frente a sus alumnos, por lo que no tienen cabida en estas instituciones más que estar prohibidas.

Vale la pena preguntarse: ¿Qué es asombrar?, ¿Qué es un misterio? y ¿Qué es asombrar con un misterio?

Si uno busca la definición de asombrar se encuentra que la misma es causar admiración o sorpresa, o causar temor con algo inesperado. Si uno busca sinónimos de asombrar se encuentra con “pasmar, sorprender, admirar, maravillar, fascinar, deslumbrar, extasiarse, conmover, desconcertar, extrañar, confundir, embarazarse, turbar, alterar, aturdir, atolondrar, embobar, entontecer, alelar, sobrecoger. O sea que asombrar es una capacidad muy amplia que tenemos como seres humanos y que no aprovechamos.

Si hacemos lo mismo con la palabra misterio nos encontramos con definiciones como: “Hecho o cosa cuya naturaleza, causa, origen o razón de ser no tiene explicación o no se puede entender. Asunto secreto o reservado” o “Un  misterio es aquello que no se puede explicar, comprender o descubrir. Se trata de algo reservado, secreto o recóndito. Las personas tienen tendencia a interesarse en los misterios como algo inaccesible ya que, en caso de ser revelado, perdería su atractivo.”

Pero si vamos al origen etimológico de la palabra misterio deriva del griego “mysterion” vocablo que se identificaba con lo secreto, sobre todo vinculado a ceremonias religiosas que no eran públicas sino que se mantenían sin divulgación, rodeadas de hermetismo, como los ritos en honor a la diosa Deméter, donde los iniciados no podían develar lo que allí oían o escuchaban. De allí pasó al latín “misterium” con la misma significación. Lo misterioso es lo que se mantiene oculto, lo que se desconoce, como por ejemplo cuando se dice “su vida es un misterio” o “el origen de su fortuna es misterioso” o el crimen estuvo rodeado de misterio”, aplicándose también ante algo no develado como cuando hablamos del “misterio de la vida o de la muerte”.

Ahora bien dejando de lado lo religioso de la palabra misterio para no entrar en conflicto sobre las religiones, y uniendo la misma a la capacidad de asombro de las personas, y a su vez, estas dos palabras volcándolas en la enseñanza y el aprendizaje, le daríamos un giro interesante a la Educación.

¿Por qué le daríamos un giro interesante? Porque se cambiaría la forma de enseñar, no dando la respuesta sino generando la pregunta, lo que forja en los niños, adolescentes y jóvenes la capacidad de crear múltiples respuestas a una misma pregunta las cuales todas pueden ser correctas y no determinando por parte del maestro y el profesor con una respuesta única y concreta sin poder desarrollar la imaginación de los educandos. Carlos Calvo Muñoz puso un ejemplo que todavía recuerdo, nos hizo la siguiente pregunta ¿Cómo creen que hacen para sacar la borra de las botellas de champagne sin que se pierda el gas de la misma? Esto hizo que todos los presentes pensáramos en ese pequeño misterio que era para los presente el sacar la borra sin perder el gas. Nos hizo reflexionar y dar respuestas correctas e incorrectas teniendo la posibilidad de generar nuevas formas de extraer la borra de las botellas.

Así podemos ver un montón de ejemplo en las formas de enseñar en la escuela, en las matemáticas, que son tan bellas y no las hacen odiar por la forma  en que se da y no las dieron. Alguna vez le preguntaron o le dieron una tarea diciendo: realice seis formas distinta de calculo que como resultado obtenga el número 16. O ¿en qué casos de la vida práctica pueden aplicar el teorema de Pitágoras?  O en Ciencias Naturales algo tan simple de vendarle los ojos y por el olor de las frutas o el tacto ¿determinar que fruta es?  O de realizar salidas a la naturaleza y mostrarles las plantas autóctonas del lugar y preguntarle ¿Por qué creen que son de esa forma? Cosas tan simple que quedan grabadas en nuestro consciente por poder usar nuestra imaginación, nuestra capacidad de asombro a través de un misterio al educar.

Más allá que se le dé la respuesta primero debemos generar el misterio con la pregunta, mejor dicho con la forma de preguntar, porque no es lo mismo preguntar ¿Cómo harían para cruzar el rio sin mojarse? que ¿Cómo se hace para cruzar el rio sin mojarse? en la segunda pregunta ya le estamos diciendo que hay una sola respuesta correcta, cortándole la capacidad de crear su respuesta, como que tienen que adivinar cuál es la respuesta del profesor o el maestro, y así no solo que cortamos con la imaginación esperando la respuesta del maestro, sino que no las aprendemos de memoria para responderla en el examen y aprobar la materia.

¿Qué divertido para los alumnos no? ¿Porque será que están tan aburridos? Y ahí caemos a lo fácil: es la tecnología que los tiene así, es que los chicos estos no tienen entusiasmo para nada solo quieren estar con el celular, bla bla y muchos bla echándole la culpa a los educandos que no quieren comprender diciendo antes no era así los educandos venían aprender, no como ahora que vienen por obligación.

Queridos padres y maestros hemos perdido la capacidad de asombro, no nos llama la atención una amanecer, el vuelo de un pájaro, el sonido del agua del río golpeando las piedras, el cantar de un grillo, la sonrisa de nuestros pequeños, los simples actos de la vida que pasan a nuestro alrededor que no captamos por no estar aquí y ahora de cuerpo presente con nuestros sentidos, disfrutando del momento y del lugar en el que nos encontramos.

Y si como padres y maestros no podemos trasmitirles esto a nuestros hijos, ¿Qué podemos esperar de ellos ante la vida en sociedad y ante sus compañeros y maestros en la escuela? ¿Por qué se aburren nuestros niños? ¿Será que nos ven a nosotros que no nos asombramos con nada? ¿Qué solo preferimos en nuestros tiempos de óseo reírnos frente a un aparato tecnológico que emite una imagen y que cuando ellos hacen los mismos nos enojamos? ¿Será un problema de los adultos y no de los niños? ¿Será que como padres cortamos la capacidad de asombro de nuestros hijos por no asombrarnos con nada de lo que sucede a nuestro alrededor?

Preguntas y más preguntas que solo encontraras repuestas si tomamos conciencia en el estado que nos encontramos como personas individuales formando parte de una sociedad. Porque todos tenemos gana de que las cosas cambien, pero que cambien los demás, sin comprender que la sociedad es la suma de los individuos y que el cambio empieza en nosotros mismo como individuo y no en los demás como sociedad.

Y si algo quiere ser cambiado lo tenemos que conocer para poder cambiarlo. Entonces para poder “cambiar como sociedad”, debemos “conocernos como individuos”, “cambiar como individuo” y por añadidura “cambiara la sociedad”. Pero sino volvemos a asombrarnos por lo que nos pasa a nuestro alrededor, sino empezamos a encontrarle el misterio de nuestra existencia, el misterio a nuestra vida, y seguimos siendo mezquino con nuestros semejante, no hay escuela que sirva ni programa educativo que revierta el estado en el que nos encontramos. Debemos comprender que el cambio es en nosotros mismo como individuos y seres adultos y no en nuestros Niños, Adolescentes y Jóvenes llevan  sus vidas entre golpes y cachetadas de incoherencias que les damos.

Queridos padres y maestros volvamos asombrarnos del misterio de educar a nuestros hijos y alumnos

 

Roberto Senarega

34 años, Interesado en la Educación y apasionado por encontrar el porqué de las cosas. Amo a mis hijos y a mi señora. Sueño con la utopía de un mundo mejor. Creo en que las soluciones se logran erradicando los problemas de raíz. Agradezco haber encontrado el camino de la meditación. Y como me dijo una vez una querida amiga: “Beto, para vos tu vida es como si fuera un cuento”. Ahhhh me olvidaba, me recibí de Contador público nacional y después de profesor.

 

 

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