Kda vez escribimos peor

 

 El uso masivo de nuevos elementos de comunicación está haciendo mella en la forma en que escribimos.

  • Hola q ases??
  • bien ak viendo tele… vos?
  • tranca toy en la ksa del nacho, me qdo ak y dps me voy alo de la agus, si qres despues paso x t ksa y nos vamos juntas
  • dale, nos vemos, bss

Ya lo sé, lo ven y parece alguna especie de clave secreta, de algún grupo terrorista o el mensaje espía de agentes secretos de la AFI, pero no. La verdad se trata de la conversación normal por mensajes de WhatsApp de dos adolescentes en un día cualquiera.

La proliferación de aparatos electrónicos de comunicación han provocado que la sociedad esté más y más conectada, que al instante sepamos lo que sucede a miles de kilómetros de donde estamos o que podamos conocer al hijo recién nacido de un amigo, que está en cualquier parte del mundo, pero así como cada vez nos conectamos más, hablamos menos, escribimos más, el problema es que cada vez lo hacemos peor.

La necesidad de ahorrar caracteres debido a las limitaciones que los medios electrónicos nos imponen, han provocado que recurramos a nuevas formas de escritura creando prácticamente un nuevo lenguaje. Por ejemplo los mensajes de texto que se pueden mandar desde un teléfono celular, nos ofrecen un límite en cuanto a las letras que podemos escribir, Twitter solo nos permite expresar una idea en 140 caracteres, o el solo hecho de estar apurado sea suficiente excusa para ahorrar letras, cambiarlas o solo evitarlas porque igual se entiende el mensaje que queremos dar. Es así que los puntos (.) y las comas (,), los signos de interrogación (¿?) y los acentos, o mejor dicho las tildes se han vuelto un elemento raro en la escritura de las personas y peor aún ha calado hondo en la forma de escribir de nuestros jóvenes.

¡Ay profe…! si usted me entiende… además nosotros hablamos así ahora. Son algunas de las frases que más se escuchan en las escuelas hoy en día, y lo que a veces es peor, nosotros los adultos las replicamos, con razonamientos como ¿y para que quiere saber escribir bien si después la compu te arregla lo que escribís?

Bueno pues ahí  está el meollo del asunto, la sociedad, los adultos hemos perdido o hemos dejado de darle importancia a aquellas cosas básicas de nuestra educación, con el fin de innovar, de hacer más atractivo o llamativo un aviso publicitario, hemos alterado la forma de escribir mezclando mayúsculas con minúsculas, cambiando palabras por símbolos, como exclamaba la propaganda de un servicio de mensajería móvil “HABLA MENOS, LINE MAS…”; o sin ir más lejos el logo que preside esta nota responde al nuevo logo de la Dirección General de Escuelas de la provincia, en el que claramente se ven alternadas mayúsculas y minúsculas (DGe) quizás con la intención de hacerlo más moderno, o el diseñador a cargo del mismo tampoco le encontró la importancia de escribir del modo correcto.

Pero resulta que si es importante respetar las reglas de ortografía, no solo  por ser nuestra carta de presentación al momento de comunicarnos con alguien que no conocemos, sino también porque puede excluirnos de conseguir un trabajo digno. El año pasado fue noticia en toda la provincia 3 de cada 4 aspirantes a cubrir puestos en el poder judicial réprobo su ingreso por la ortografía, es decir que 3 de cada 4 personas que se intentaron obtener una trabajo digno vieron imposibilitado un futuro mejor por el hecho de no cuidar la forma en la que escribimos.

Entre los problemas más comunes de los argentinos están:

  1. El uso de la C y la Z.
  2. El uso de la B y la V.
  3. El uso de la Q y la K (muchas veces se reemplaza el "que" por el "ke" o "k", para abreviar su escritura).
  4. El uso de la G y la J.
  5. El uso de la Y y la LL (por ejemplo, la escritura de yendo (“llendo”).
  6. Las reglas de acentuaciónn en general.
  7. El uso de la H.
  8. El uso de los signos de puntuación.
  9. El uso de la diéresis.
  10. Las palabras mal escritas más frecuentemente son: tal vez, quizás, viniste, consejo, rasgo.

Quizás, lo más paradójico de todo esto es que leemos, quizás como nunca antes, pero leemos mal, leemos errores de manera constante y continua, leemos y replicamos una y otra vez deformaciones del lenguaje que nos están llevando a la mediocridad. Según las pruebas PISA (en las que dicho sea de paso, nos fue horrible) quedó demostrado que los alumnos de las escuelas del país, leen pero no comprenden, siendo la comprensión lectora el problema más grande que tienen nuestros jóvenes. Por eso, tomémonos un tiempo, un rato antes de dormir, mientras vas al baño, mientras esperas el colectivo, o en la sala de espera del médico; compráte un buen libro y lee, lee algo que te guste algún cuento, una novela o una investigación periodística, pero lee material de calidad, que no solo enriquezca tu mente sino tu alma.

Damián Rojas

Damián A. Rojas, 31 jóvenes años, Profe de Biología, y columnista en Falsa Realidad. Desde hace 10 años que estoy en la docencia, pero se podría decir que toda mi vida estuve dentro de la escuela. Tratando de educar mas allá del aula, contando mi punto de vista acerca de nuestra realidad. Fanatico de la televisión y aficionado a la comida (si muero mañana que sea comiendo asado).

 

 

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