En boca de todos, en la cabeza de pocos

 

El sueldo de todos

Comienza el año y la historia se repite, y es que estamos en esos dos meses en donde el futuro escolar se define mediante una serie de reuniones donde cada quien pone en juego sus elemento para negociar no solo cuanto es lo que debemos cobrar los docentes sino también cuales serán las condiciones generales dentro de las cuelas se desarrollaran las tareas educativas. Es en este momento donde empiezan a ponerse en juego las presiones y el poder, por un lado los trabajadores representados por los sindicatos y por el otro el gobierno que se comporta en general como todo patrón mezquino, siempre aludiendo que no tiene dinero y que los pedidos son un tanto excesivos.
La sociedad, el ciudadano de a pie, el laburante, ese ente genérico que compone el estado, mientras, tanto va incluyéndose en el juego del tire y afloje, siendo parte de la “opinión popular”.
En este juego a quienes les toca abrir la cancha es a los docentes, que según dicen componen la masa salarial más grande, se convierten en el mascaron de proa de los que van a luchar por lo que creen que es justo, y es el momento donde la opinión popular deja caer todo su poder sobre el desempeño de quienes tienen la tarea de educar, es ahí donde una reputación adquirida con el tiempo, seguramente responsabilidad nuestra, gracias al accionar de ciertos personajes que bastardearon la profesión, pero también compuesta por una gran cuota de ignorancia de quienes creen conocer de que se trata la profesión, pero como suele suceder en nuestra sociedad el “hablemos sin saber” es un hecho cotidiano. Si somos 40 millones de técnicos, ¿cómo no va a haber la misma cantidad de expertos en educación?
Es entonces que estamos en boca de todos, donde todos dicen saber acerca de lo fácil de la tarea, pero pocos somos los que nos animamos a llevarla a cabo, y eso es una lástima porque la tarea de educar es en realidad una tarea conjunta que necesita del aporte de todos, y no solo volcar la responsabilidad en un sector de la sociedad.
Una vez que el revuelo termine, una vez se llegue a un acuerdo o se nos imponga una decisión, dejaremos de estar en boca de todos, para quedar en la mente de pocos, para seguir con la tarea cotidiana y sumergirnos en la rutina, donde ya no seremos parte de las charlas de sobremesa o de las discusiones de café, nuestro protagonismo será usurpado por el partido del domingo o por el corrupto de turno, esperando que el ciclo se vuelva a repetir donde volveremos a estar en boca de todos y en la cabeza de pocos.

Damián Rojas

Damián A. Rojas, 31 jóvenes años, Profe de Biología, y columnista en Falsa Realidad. Desde hace 10 años que estoy en la docencia, pero se podría decir que toda mi vida estuve dentro de la escuela. Tratando de educar mas allá del aula, contando mi punto de vista acerca de nuestra realidad. Fanatico de la televisión y aficionado a la comida (si muero mañana que sea comiendo asado).

 

 

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