A quien Educar:  ¿A hijos y alumnos? ¿O a padres y maestros?

 

Pasan los años y pareciera que todo está muy claro; que lo que se necesita es educar a los niños a través de la escolarización; que lamentablemente, cada vez comienza más temprana. Como si el problema fueran los niños, como si las criaturas recién nacidas tuvieran que ser educadas y empezar a “meterle” información en sus cabezas “supuestamente vacías”.

Y el Estado va aumentando los años de la obligatoriedad de la escolarización. Antes, sólo la primaria, luego la secundaria; además de haber agregado un nuevo nivel: el inicial, sala de cuatro y sala de cinco, con las intenciones de implementar sala de tres.  Esta última no la efectivizan, no porque no estén convencidos de que tiene que ser así, sino por la poca capacidad en las escuelas y la gran inversión que genera a los gobiernos poder implementarlas.

Las cosas van pasando y no nos preguntamos el porqué. Vamos siendo autómatas programados que no examinamos las cosas, y que por miedo e ignorancia vamos obedeciendo y aceptando como súbditos que somos todo lo que nos imponen.

En esto de no preguntarnos empezamos a enredar las cosas, y en esto de no tomarnos un tiempo para investigar, para analizar, para reflexionar, vamos repitiendo lo que nos dicen y confundiendo concepto. Nadie duda que los titulares del derecho a la educación, sean los niños, adolescentes jóvenes y adultos, cada uno en sus respectivas etapas.

Situándonos en el caso de los niños y adolescentes, quienes aún no tienen plena capacidad para decidir por sí mismos y regir íntegramente su vida, dependen de sus padres o tutores en todos los aspectos de la misma. Entonces pensemos por un segundo y preguntémonos: ¿Acaso no tienen los padres o tutores el derecho a Educar a sus hijos? ¿O es una prerrogativa que le es dada sólo al Estado? ¿Puede el Estado imponer sus propios criterios para la Educación de nuestros hijos? ¿Acaso no lo hace? ¿Qué es lo obligatorio, la educación o la escolarización de los hijos? ¿Quién tiene mayor obligación en educar? ¿El Estado o la Familia?

Es muy difícil educar un niño si no puedo tomar conciencia de lo que me pasa, si no tengo la capacidad de auto observarme y de observar al niño. Si no dedicamos un instante a la reflexión para ver lo que hace el niño, cómo aprende, qué necesita, porqué llora, porqué está triste o porqué está alegre, porqué hace el berrinche a la misma hora; NO PODREMOS EDUCAR AL NIÑO. Esto es tanto para padres, como para maestros. ¿Cómo le vamos a pedir atención a los niños, si nosotros no podemos dedicarle un tiempo para ver qué es lo que les pasa? ¿Cómo vamos a pedirle comprensión a los alumnos si nosotros no comprendemos el estado en el que nos encontramos y mucho menos el estado en el que se encuentran?

Vale la pena reflexionar en la educación en sí, en los sistemas educativos; en las carreras de docente, tanto nivel inicial como nivel primario, en los diferentes profesorados, y con una mirada profunda y no de engaño, con ojos críticos, poder darle un giro a la educación si queremos cambiar la sociedad.

Sabemos, y la mayoría lo dice, que la educación es un pilar fundamental de la sociedad. Les pregunto y me pregunto: ¿qué hacemos cada uno de nosotros por la educación? ¿Qué aportamos a la sociedad en este aspecto? Porque acá no nos podemos lavar las manos y empezar a echar culpa al Estado, al Gobierno, a la escuela, a los maestros, a los directivos. La sociedad la conformamos todos y todos debemos aportar a la educación, más sabiendo que es un pilar fundamental.

Estamos inmersos en una problemática en la que por poner parches tras parches y no trabajar en los conflictos tratando de solucionarlos de raíz, creamos mayores situaciones de conflictos que la misma en sí.

¿A quién educamos entonces? …. ¿A nuestros hijos?  ….  ¿A maestros?.... ¿A los Padres? .... ¿O debemos tomar conciencia y empezar por nosotros mismos?

Roberto Senarega

34 años, Interesado en la Educación y apasionado por encontrar el porqué de las cosas. Amo a mis hijos y a mi señora. Sueño con la utopía de un mundo mejor. Creo en que las soluciones se logran erradicando los problemas de raíz. Agradezco haber encontrado el camino de la meditación. Y como me dijo una vez una querida amiga: “Beto, para vos tu vida es como si fuera un cuento”. Ahhhh me olvidaba, me recibí de Contador público nacional y después de profesor.

 

 

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