Devoradores de libros

 

¿Qué clase de libros solemos consumir a diario? ¿Qué clases de libros seleccionamos para comprar?

Es algo maravilloso poder entrar a una librería, sentir ese aroma de libros nuevos, ver las tapas con los rostros de los escritores o tal vez, ver esas portadas típicas de ellos. Borges decía “acomodar libros también es una forma de crítica”. Puntualmente somos seres humanos, criticamos, ya sea para bien o para mal, todo. Somos críticos por naturaleza, queremos que las cosas sean a nuestra manera y sino no resultan, comienzan las cataratas de enunciados cargados de pesimismo y arrogancia. Pero volvamos al tema que nos compete, volvamos a los libros y a la idea que hoy quiero desarrollar.

En su escritorio el autor comienza su novela para un público X, este público espera con ansia la publicación para poder devorarlo en tan solo horas. Imagínense la emoción que corre dentro de cada uno de esos lectores devoradores de libros sin piedad cuando tiene ese libro en sus manos, ni hablar cuando este es presentado en alguna feria del libro. Es ver al autor y pensar que nuestra vida está realizada, queremos tocarlo, hacerle miles de preguntas por los personajes, las historias que quedan detrás y… ¡uff! Algún día contaré mi experiencia cuando conocí a Javier Ruescas en Buenos Aires.

Nada más maravilloso es tener ese libro, leer sus historias e identificarse con personajes, dedicarles varios insultos al escritor cuando nos mata esos personajes que tanto nos habíamos encariñados, y qué mejor es cuando leemos un libro que nos recomendó un amigo, un compañero de estudio, esa es la mejor comercialización, esos libros valen la pena ser leídos, vale la pena conocer a gente lectora pero ellos son los encargados de que el libro perdure y que el lector continúe la posta.

Pero hay otra cosa, por medio del libro se comercializa una persona, se comercializa esa persona que tal vez, EN SU VIDA agarró un libro. No daré nombres de gente del medio artístico televisivo que se sientan realizadas al escribir libros de chusmerio, sí sí, utilizaré esa palabra, no me molestan que escriban, además es maravilloso hacerlo, pero debemos respetar cierto canon, cierta idoneidad en los libros ¿Qué quiero decir? Quiero decir que en pleno siglo XXI donde la tecnología nos invade, donde cada vez más niños están con celulares en sus living y no en la calle jugando con barro, donde la tecnología quiere sustituir al libro físico, ahí nos encontramos con estas personas que se consideran grandes escritores por escribir cuantas páginas de lo que hizo tal famoso o X empresario, nosotros los lectores, los docentes de literatura, los bibliotecarios tenemos un rol, nuestro rol será ayudar a  abrir esa mente, ayudar a crear una perspectiva donde ser opinante sea bueno, sea constructivo, sea un buen alimento a nuestra imaginación, esto es devolverle la seriedad al libro que tanto le han quitado.

 Pensemos, cuando nos toca comprar un libro, saber elegir, saber a quién voy a leer. Sepamos seleccionar buena literatura, sepamos seleccionar a autores que realmente vale la pena ser leídos.

Quique Arriaza

Tengo 24 años, todos me conocen como Quique. Estudiante de lengua y literatura. Profesor de lengua hace dos años. Me apasiona leer, colecciono la revista cultural Ñ, y si visito una librería debo salir con un libro. Los libros son una gran parte de mi vida ya que nací y crecí al lado de una biblioteca. Aún conservo mi primer libro de cuentos. Me preocupa saber que hay libros que no se han leído aún. Me gusta el cine independiente, la fotografía, la natación y apreciar los atardeceres. En relación con las redes sociales soy muy activo, siempre interactúo por esos medios. Me gusta viajar y conocer las culturas, siempre acompañado de música y claro, de libros. ¿Ya dije mi pasión por los libros?

 

 

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