Danza entre una pluma y una imagen

 

Las letras argentinas están teñidas de  versos y prosas de inigualables escritores de una inmensa calaña, donde los años pasan y aún las páginas de sus libros siguen dando vuelta, donde las palabras  continúan en los labios de los lectores y las frases  se comparten sin parar en los posteos de las redes sociales. Pero sigamos esta línea de escritores y nos encontraremos con una rama importante, y son ellas, las mujeres. Mujeres que se animaron a escribir, mujeres que enfrentaron una sociedad donde solo los hombres podían publicar. Ellas, bajo seudónimos hacían sus publicaciones o donde las editoriales les decían que solo publiquen con sus iniciales.

Esto comienza así, veremos algunas escritoras de renombre que aún se leen, aún su nombre suena en los lectores.

¿Cuántos de nosotros hemos nacido con las lecturas de María Elena Walsh? ¿Cuántos de nosotros vivos las animaciones de sus cuentos en la televisión?

María Elena Walsh nació en febrero de 1930 en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Ella fue escritora, poeta, dramaturga, cantautora, y compositora argentina. Pero pese a todo esto, fue más reconocida por sus obras infantiles uno de ellos es Manuelita, la Tortuga. ¿Quién no leyó y luego vio la película? También fue autora de varias canciones populares para adultos, entre ellas Como la cigarra, Serenata para la tierra de uno y El valle y el volcán. Entre sus álbumes destacados se encuentran Canciones para mirar (1963) y Juguemos en el mundo (1968). Publicó más de 50 libros y 20 discos.

Me cuesta un poco hablar de Walsh por una trayectoria inmensa y jamás me cansaré de volver a sus obras, de releer sus libros y regresar a mi infancia, a mis primeras lecturas. Pese que sus obras tienen diferentes categorías, sea para adultos, como para niños, se puede leer sin problema alguno.

Con canciones sobre la dictadura pero teñido de metáforas infantiles, con historias con personajes de animales que deben dejar su lugar e inmigrar a otras ciudades para crecer, con un mundo de al revés, y cuantas más, María Elena nos dejó un legado inigualable y formador de la imaginación para los pequeños lectores.

Un 10 de enero de 2010 apagó sus ojos en el Sanatorio de La Trinidad, rodeados de sus seres más queridos, se despidió pero su legado pasó a la inmortalidad y perdura en la memoria colectiva de todos los argentinos y más allá de las fronteras.

Esta es una de las entregas que haré a lo largo de las publicaciones, porque son varias mujeres que se merecen que su reconocimiento continúe, y que mejor hacerlo desde este perfil.

Quique Arriaza

Tengo 24 años, todos me conocen como Quique. Estudiante de lengua y literatura. Profesor de lengua hace dos años. Me apasiona leer, colecciono la revista cultural Ñ, y si visito una librería debo salir con un libro. Los libros son una gran parte de mi vida ya que nací y crecí al lado de una biblioteca. Aún conservo mi primer libro de cuentos. Me preocupa saber que hay libros que no se han leído aún. Me gusta el cine independiente, la fotografía, la natación y apreciar los atardeceres. En relación con las redes sociales soy muy activo, siempre interactúo por esos medios. Me gusta viajar y conocer las culturas, siempre acompañado de música y claro, de libros. ¿Ya dije mi pasión por los libros?

 

 

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