Daniel Melero habla de Cristales de Tiempo: 10 canciones del más allá

 

Las octavas del piano de Melero se dejan deslizar por las manos de cristal de un artista que demuestra tras cada trabajo, su vigencia como uno de los pilares fundamentales de la música nacional.

Daniel Melero grabó hace casi 30 años Conga. Hoy, saca a luz, o cómo el mismo dice, “se deshace” de un nuevo disco llamado Cristales de Tiempo.

 

 

“Lo he vuelto a escuchar estos últimos días y me tomó por sorpresa a mí mismo. Estoy muy contento de lo que se hizo”, dice Melero a través del teléfono.

Un par de años atrás, conocí personalmente a Daniel en un viaje de Mendoza hacia San Rafael. En aquel viaje hablamos de música, recuerdos y montañas. Mencionó a Dárgelos, Cerati y diferentes referentes musicales de nuestro país. Hoy, cuenta que escucha Ariel Pink. “Su último disco me parece imprescindible. Creo que después va a ser un clásico, porque todavía es demasiado moderno”.

Cristales de Tiempo es un disco para escuchar con auriculares, dejarse llevar por los espacios oscuros de las canciones que juegan entre historias de verdad y mitos soñados en algún parpadeo.

 

Vivimos en un mundo chiquito, lleno de gente pequeña. “Así asá” dice Daniel, el hombre que está detrás de centenares discos que giran por las radios y escenarios. Melero entiende la música y por eso se transformó desde los ochenta en una pieza fundamental para armar decenas de rompecabezas compuestos por letras y melodías.

“Estoy convencido de que tal vez es el mejor disco, porque decir que es uno de los mejores suena raro, ya que podría ser uno de los mejores dentro de un montón de discos malos ja ja”.

Melero se metió al estudio de grabación con algo en la cabeza y entre diciembre del año pasado y junio del presente grabó 10 canciones nuevas. Cuenta la historia del primer viaje al Polo Sur, musicaliza la anécdota del guante volador durante aquella caminata lunar del 69´. “Al disco lo construí a partir de historias supuestamente reales que están contadas de una manera tan falaz que pasan a ser verdaderas. Hay hechos reales y a cada uno de ellos le agrego mi cuota de falseamiento”. Uno de los pioneros del techno, vuelve a poner en evidencia porque siempre estuvo 10 años adelantado.

“No pienso en términos de la música si hay algo mejor o peor. Las cuestiones son de contexto y muchas veces los discos se juzgan en algún momento determinado. Los discos son como los vinos también. Generalmente los mejore, en su momento no tienen el impacto que se supone tienen que tener”.

Melero presenta todos los meses un tema por YouTube junto a Miguel Castro. El proyecto se llama UNconMelero y eligen la noche de luna llena para subir la canción. Como ellos dicen el futuro no les pertenece sino que simplemente ahí es donde están. Por otro lado ha masterizado varios álbumes de diferentes artistas. Todo esto genera en Daniel que lo que escucha es casual porque no tiene tiempo para escuchar música en la que no esté involucrado.

Y dentro de su tiempo, siempre hay lugar para el estudio de grabación. “Muchos no van a un estudio, yo lo prefiero. Para mí se labura con mucha más rapidez que si lo haces en tu casa. Un estudio de grabación es casi como un hotel de alojamiento, en donde hay que ser eficiente con el tiempo dado. Hay que hacerlo viable económicamente, y son varias las presiones que en una grabación hogareña uno no tiene”.

El navegante de aguas inciertas vuelve al ruedo, está próximo a festejar los 30 años de su primer disco como solista y todo indica que seguirá “deshaciéndose” de canciones que dormitan en su alma.

Y si se preguntan por el final de esta historia, no tiene.

 

Martín Falcone

Martín Falcone, 28 años, director editorial de Ojos de Café.

 

 

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