María Kodama, la mujer de Borges, visitó el Laberinto entre nostalgia y recuerdos

 

El Laberinto de Borges es un lugar único en el mundo, tan único como lo fue Jorge Luis Borges para la literatura mundial.

Y si alguien conoce los secretos del gran escritor, es María Kodama, una mujer que lo acompañó desde los años setenta. Ella, siempre reconoció su amor, desde que era niña y la historia los acompaño hasta el último día de Borges.

Si bien la vida pasional y romántica del escritor reúnes a varias mujeres, sus últimos años estuvieron directamente relacionados a esta mujer hija de japoneses, quien también denota pasión por la literatura.

Viajaron juntos, se casaron pocos meses antes de la muerte del genio en Ginebra, y es su única heredera y custodia de su obra.

Kodama llegó al laberinto y se sorprendió al ver la torre que permite tener una mejor visión de la enorme plantación de bug que forman un libro abierto con palabras y símbolos dentro, cómo por ejemplo las iniciales de la viuda.

Nacho Aldao, uno de los hombres que hicieron realidad este hermoso sueño de vida verde, tal como Borges quería ser recordado, pensó en homenajear a María, poniéndole su nombre la torre. Respecto a esto, Nacho nos expresó “Dentro del libro está toda la simbología de la vida de Borges, hay un reloj de arena, está su nombre, el símbolo del infinito, un símbolo de interrogación, el año 86 que no sólo es el año en que murió, sino con la edad con la que murió. Y uno mira la torre y parece un vigía de ese libro, entonces creamos ese paralelismo, se nos ocurrió que esto es una manera de cuidar la obra de Borges, y María es una cuidadora de su obra por lo tanto se nos ocurrió que llevara su nombre”.

María Kodama también participó de la Feria del Libro en su acto de apertura que se llevó a cabo en el Centro de Congreso y Exposiciones Alfredo Bufano, expresando su alegría de recorrer una feria y la importancia que tiene esto para la cultura en general.

“Soy una persona libre, entendiendo que la libertad es eso que llega hasta el otro”, enseña una mujer de casi 80 años que mantiene el espíritu de la paz y la calma. Sonriendo, camina lentamente cómo si fuera llevada por algo más que su propio cuerpo. María Kodama fue la mujer que supo dormir los desvelos del gran escritor Jorge Luis Borges, algo mucho más profundo que una poesía de amor.

 

 

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