Una sanrafaelina cuenta su experiencia personal en el 31º Encuentro Nacional de Mujeres

 

La mujer, a lo largo de la historia, ha sufrido la desigualdad de derechos en prácticamente todas las disciplinas de la vida. En el deporte, con canchas que no permitían su ingreso, en la política sin poder votar, en el trabajo sin poder ocupar cargos de importancia y así la lista podría ser más extensa.

En los últimos años, por medio de una lucha incansable, muchos de estos derechos han logrado igualarse para ambos géneros, para la sociedad en general. Pero siguen pasando cosas, día tras día.

En Rosario se llevó a cabo el 31º Encuentro Nacional de Mujeres, recibiendo la presencia de más de 70 mil mujeres de todo el país. Los medios nacionales, expresaron algunas cuestiones sobre el Encuentro, pero en Ojos de Café consideramos oportuno dialogar con una sanrafaelina que participó en persona.

Fernanda Cid, una joven que estudió cine, no quiso perderse la oportunidad de conocer ese mundo desde adentro y nos contó su experiencia.

¿Cómo llegás a formar parte del Encuentro?

- Me enteré porque sigo ciertas páginas en Facebook que compartían sobre el evento. El año pasado fue en Mar del Plata y antes en San Juan, a los dos quise ir pero no pude, no me organicé, pero este año quería ir así que consulté a una amiga y nos sumamos las dos. La verdad es que no había muchas noticias previas al Encuentro”

¿Cuánta gente participó?

- Llegaron a inscribirse más de 70 mil mujeres y en la marcha considero que habían mucho más, porque eran 40 cuadras con mujeres, marchando y movilizándose.

¿Quién lo organiza?

- Se va organizando por provincia, dependiendo la provincia que toca, los grupos que están dentro de esos lugares, se encargan de financiar el Encuentro, de buscar albergues y demás. También apoyó el Gobierno de Rosario y no lo dudo porque estaba todo muy bien organizado.

¿En qué lugares se realiza?

- Se realiza en plazas, en este caso fue en el Monumento de la Bandera, donde detrás estaba la Catedral, y los talleres fueron dados en aulas de diferentes escuelas y facultades. Yo, por ejemplo, dormí en un aula de una escuela primaria, a 11 kilómetros del centro, pero por formar parte del Encuentro, teníamos transporte público gratuito.

¿Participaron sólo mujeres?

- Si bien había hombres, se busca que participen mujeres. No me molesta que haya hombres, la lucha es de todos, si entiendo que algunas mujeres se enojaban porque hay otras movidas donde pueden participar ambos géneros, pero los talleres eran exclusivamente para mujeres.

Había 69 talleres, yo fui al de Mujeres y Medios de Comunicación, la coordinadora de ese taller fue una periodista, profesora de la Facultad de Comunicación. Pero se desdoblaban los talleres, porque se sumaban todo el tiempo chicas, entonces se hacían varias comisiones, por ejemplo en el de Mujeres y relaciones de pareja, hubo 15 comisiones. Uno elige a cual ir, incluso se pueden hacer varios, pero se recomienda hacer el mismo durante los días del Congreso. Cada uno podía contar si situación, su perspectiva del tema, si bien había un orden para hablar, no son talleres con una organización estricta.

¿Qué podés contarnos sobre las mujeres que forman parte del Encuentro?

- Vi muchas chicas llorando, emocionadas, no solo eran personas que tomaban un taller, sino mujeres que contaban sus historias particulares. Es impresionante ver mujeres abuelas, disfrazadas de brujas en las esquinas, había madres embarazadas, con niños, de todas partes del país. Lógicamente había más mujeres de Buenos Aires pero siempre viajan de todo el país. Mujeres de todas las clases sociales, chicas que pedían algo para comer y que habían hecho un esfuerzo enorme para poder viajar hasta el lugar. En donde yo estaba, había 15 chicas de Jujuy que habían sido despedidas de su trabajo, sólo por ser mujer.

Respecto a los incidentes que mostraron algunos medios de comunicación, ¿Cuál es tu opinión?

- Para mí, había una cuestión planeada, vi gente encapuchados insultando dentro de la marcha, se habla mucho de los infiltrados, que iban rompiendo cosas. Personalmente, yo no vi a nadie romper nada, sí que rayaran las paredes y es loco, que a todo el mundo le llame la atención las paredes rayadas, entiendo que es un “bajón” pero considero mucho más importante el hecho por el cual se marchaba, que hay un montón de mujeres muertas por día, incluso en San Rafael violaron una chica este fin de semana tras salir de un boliche.

Yo no vi ningún católico rezando como se dijo, una amiga mía filmó personalmente el momento en que empezó la represión y no había nadie rezando. Algo que nos molestó, es que en la ciudad no había ni un solo policía, sólo estaban los federales en la Catedral de Rosario, defendiendo el edificio. El recorrido de la marcha no pasó por ahí como si dijo en varios lados, sino por una calle paralela, pero justo al estar detrás del Monumento, algunas mujeres decidieron ir a la Catedral, ellas fueron a buscar otra cosa, un agite más fuerte. Durante los tres días, la Catedral estuvo vallada con madera, detrás de las maderas había caños y atrás habían cientos de federales, con casco, escudos y balas de goma. Algo que nos pareció muy armado, es que por fuera del vallado, estaban las mujeres policías sin cascos, escudos ni armas, agarradas de la mano, como esperando alguna agresión. En un momento, una chica, que no sé quién es, encapuchada, sin poder verla, no sé si es infiltrada o de la marcha que también puede ser, fue quien tiró un botellazo. En ese momento los medios de comunicación se fueron hacia ese suceso y por el otro lado comenzaron los tiros. ¿Por qué estaban las mujeres policías al frente, sin protección y por detrás, los hombres armados con balas de goma? No tengo idea. Estuvieron disparando cerca de 40 minutos, dispararon en forma descerebrada, a donde sea. Por eso ligaron todos, incluso periodistas. Tiraron gases lacrimógenos también. La iglesia está muy conectada con el gobierno y hay una resistencia muy fuerte en eso.

¿Cuál era el grito de reclamo que más se escuchó?

- Lo que más se escucha es la legalización del aborto y que cada mujer pueda decidir por su propio cuerpo. Se busca generar educación para presentar la cantidad de métodos anticonceptivos que existen para no llegar al aborto. Hay mujeres que no quieren ser madre. Si bien yo no abortaría nunca, es un derecho que las demás puedan elegir. Por otro lado hay una lucha, donde yo marché mucho, que es sobre la trata de personas. Yo me pregunto,  toda la energía que se usó para reprimir la marcha, ¿por qué no se usa para combatir la trata de personas? Y ahí te das cuenta que la política está metida. Yo fui porque me da miedo la situación, quiero viajar y me da miedo, que me suceda, o le suceda a alguien conocido, que atenten contra lo único que es nuestro… nuestro cuerpo. Había muchas madres llorando porque sus hijas, de 15 años, están desaparecidas, y no hacen nada contra eso.

Hablemos del aborto, ¿cómo lo ven desde el lado humano, biológico, científico? ¿Es el aborto quitar la vida también? Más allá del aborto terapéutico, del aborto en caso de violación o en caso de que la madre corra peligro, como la ley contempla hoy en día.

- Yo creo que ahí es donde se tergiversa la información, la ciencia te dice algo, otras personas te dicen otra cosa, no está del todo claro, falta mucha información, falta mucha educación en la gente joven, por eso hay que afirmar la educación sexual en las escuelas, explicar los métodos anticonceptivos, porque hay muchas formas de que vos no llegues al punto de abortar.  Y más hoy en día que el aborto es clandestino, donde las mujeres corren enormes riesgos.

¿Qué opinas sobre las mujeres que están al mando de funciones públicas de relevancia?

- Es un tema complejo, por ahí siento que están limitadas por algunas cosas, por eso no pueden dar grandes pasos, sino es difícil de explicar que aun sigamos con esta lucha tras tantos años y no se pueda conseguir algunos objetivos. Es la situación del patriarcado también, algo histórico y es un paso enorme que debemos hacer para desprendernos de eso.

¿Te sentís representada por las mujeres de la marcha?

- A mí no me representa ninguna mujer que estaba ahí, yo me represento a mí mismo, entiendo el problema de los grafitis, por otro lado hace decenas de años que llevamos gritando y no nos escuchan, pero creo que es mucho más grave la cantidad de mujeres que mueren por día que una pared pintada. Yo no me quise meter en el foco del problema, y hace 30 años que se lucha con estos encuentros y no queremos morir en la lucha, déjennos de matar, de desaparecer, queremos viajar tranquilas.

Estos encuentros se realizan desde el año 1986, en 2004 se realizó en Mendoza por última vez y el año que viene, se llevará a cabo en la ciudad de Resistencia, provincia de Chaco.

Ojalá aprendamos a exigir nuestros derechos, sin violencia y respetando el derecho de los demás.

Por Martín Falcone

 

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