Un pibe argento - alemán: “Cuando tomo mate en Alemania me preguntan si es alguna droga”

 

Nacido hace 29 años en Kirchheim unter Teck, en el sur de Alemania, Nicolai Bega logró conectar la magia de la Selva Negra con el exotismo cordillerano. Un apasionado de los viajes y los idiomas que, por ahora, encontró su lugar en San Rafael.

¿Cómo llegaste a Argentina?

- En avión, por supuesto. (Risas)

Primero que nada, mi novia es argentina, ella es de Cipolletti (Río Negro) y estudia en San Rafael. Nos conocimos en Alemania y, después de un tiempo, decidí dejar mi trabajo allá para poder venir a Argentina. Esto fue hace más o menos un año, ya que llegué al país en abril del año pasado.

Aparte de eso, siempre fue mi sueño el venir a trabajar y vivir en un país hispanohablante durante dos o tres años para poder expandir mis conocimientos del lenguaje y la cultura del lugar. Es decir, la razón principal fue mi novia, pero definitivamente yo quería trabajar en el extranjero, porque viajar es muy lindo pero,  viviendo más de unos meses en un país es cuando realmente lográs conocer a la gente, la cultura, la vida diaria de un lugar y eso es algo que me gusta mucho.

Por lo que veo tenés pasión por viajar y por los idiomas, ¿cómo nace ésta pasión?

- Creo que, a pesar de ser algo que tiene que ver con la educación de los padres, es algo que de algún modo está en los genes.

Mi abuelo es italiano (de ahí mi apellido) y, cuando yo era chiquito, preguntaba todo el tiempo palabras en italiano y quería ir solo a la panadería y pedir las cosas en ese lenguaje. Desde entonces me interesaron los idiomas y no sé de donde nace esa pasión pero siempre la he tenido. Además me gusta mucho hablar con la gente, es algo que me encanta hacer.

¿Hace cuánto hablás español? ¿Cómo te llevás con el idioma?

- Estudié Negocios Internacionales en la facultad y, tres años antes de empezar, estudié español en el instituto, al comenzar la universidad seguí estudiándolo porque consideré que mi carrera estaba relacionada con el idioma. Una parte de la carrera era realizar un semestre en el extranjero hispanohablante, en ese entonces quise ir a México pero no se pudo concretar, entonces me fui a Alcalá de Henares (España) que es dónde nació Miguel de Cervantes.

Es un idioma que me encanta, de vez en cuando me sale hablar español rioplatense, pero no es natural en mí, ya que aprendí con una variante más clásica del español. De todos modos me parece muy simpático el acento argentino, porque es muy distinto.

Hagamos memoria, ¿por qué países pasaste antes de llegar a San Rafael?

- Fui a Holanda, Inglaterra, Francia, Italia, España, Suiza, China, Turquía, Estados Unidos, México y Chile.

En el extranjero, con frecuencia se tiene una idea errónea acerca de nuestro país o directamente se desconocen muchas cosas del lugar. Entonces, ¿qué fue lo primero que supiste de Argentina antes de realmente saber “algo de Argentina”?

- Por supuesto sabía que la carne es muy buena acá, en Alemania todo el mundo dice eso. Ahora soy vegetariano pero, antes de serlo, probé la carne argentina y comprobé que es verdad. Además de eso lo que conocen es el fútbol, es decir que Argentina es asociada siempre a la carne y al futbol en Alemania.

Lo que no conocen es el mate, cuando fui a Alemania con el mate todo el mundo me preguntaba que era, si era una droga o si generaba algún efecto raro. ¡Es mate nada más! Me pareció muy chistoso.

¿Encontrás alguna diferencia muy notoria entre aquello a lo que estabas habituado en Alemania y tu vida acá?

- Para mí una diferencia muy fuerte es la impuntualidad. Hace unos días me junté con un amigo y propusimos encontrarnos a las 23.30, yo llegue a las 23.50 y él llegó como a las 01.00. Entonces en las citas privadas la gente siempre llega tarde, pero es algo que me gusta un poco, porque yo también llego tarde a veces y así estoy más relajado. Cuando se trata de una cita de trabajo en Alemania somos muy puntuales y es algo que sigo haciendo acá; llego temprano aunque no sea algo frecuente acá.

Es decir, cuando me tengo que juntar con alguien en el parque o tengo alguna reunión con amigos, me relajo y no me molesta llegar tarde. Pero cuando se trata de trabajo mantengo el hábito de llegar temprano.

¿Hay algo que te moleste de la vida cotidiana acá?

- No es algo que me moleste, pero es algo a lo que me tuve que acostumbrar y es el hecho de que las tiendas estén cerradas a la hora de la siesta. A veces tenés ganas de comprar un chocolate a las 14.00 o a las 15.00 y acá está todo cerrado, no me molestó tanto porque comencé a acostumbrarme a comprar todo antes o después y porque empecé a dormir siesta, así que no pasa nada.

¿Qué es lo que más te gusta de San Rafael?

- Me encantan las plazas y espacios verdes de la ciudad, a veces cuando paso por el parque me dejo caer en un banco, miro los árboles y disfruto.

En cuanto a la gente de San Rafael, encuentro que son muy amables, te invitan a tomar mate aunque no te conozcan, te invitan a asados, tienen mucho interés en otras culturas. Es algo muy agradable.

¿Pensás asentarte en San Rafael o en Argentina de modo indefinido o tu estadía en este lugar tiene fecha límite?

- A mí no me gusta planear mucho a largo plazo.

Con mi novia, quién habla bien el alemán, hemos considerado la posibilidad de ir a Alemania en cualquier momento y trabajar ambos allá, pero por el momento estamos bien acá. Entonces es algo muy espontáneo, no estoy planeando tanto, no quiero decidir ahora si pasar tres años acá o dos años allá, me gusta más fluir con la ola. (Risas)

 

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