Servidores de la Madre, algo más que una banda de música

 

Ojos de Café habló con Diego Sabio, voz de “Servidores de la madre”, artista bifurcado que lleva su mensaje más allá de quienes lo acompañen y del lugar en donde esté. Pronto a su vuelta a Colombia, lugar en el que reside hace 4 años, nos comentó del proyecto, sus vivencias y sobre “El Alimento”, el flamante disco que sacará la banda.

Servidores de la madre es un proyecto que surge por el año 2010-11, con la intención de devolverle algo a la sociedad.  “Se dio naturalmente. Mariano Sabes, quien es co fundador del grupo, me iba a buscar en las tardes y me decía: ‘¿qué podemos hacer hoy’. En ese momento empecé con la música, con 19 años. Yo sabía muy poco y él me instruyo mucho en ese aspecto, se puede decir que él fue mi mentor”, dijo el artista.

“La música es una herramienta de sanación, un elemento que transforma. Una persona a través de una canción puede cambiar su día o la concepción de algo, porque también pude entender, descubrir, manifestar y comunicar algo que le esté sucediendo a través de ella. La música para mí ha sido una medicina como también para los demás. Me ha tocado vivir situaciones en las que personas han estado en situaciones muy críticas y poder llevarle un halo de luz y dejarle una semilla sembrada con la música las ha ayudado mucho. Para la música es realmente una medicina”, Diego Sabio.

 

Empezaron de apoco, el fin último no era hacer música en su máxima expresión, sino acompañar y compartir. “Nosotros tenemos una búsqueda espiritual de la vida y queríamos llevar eso que estábamos descubriendo, la meditación, el pensamiento positivo y empezar a compartirle a la gente una visión diferente de la vida. Que pudieran verla con los ojos del amor, ese era nuestro objetivo principal”. Sin darse cuenta el grupo de amigos fue tomando forma de banda, porque se fueron sumando otros músicos que les interesaba la idea de servir. De esta intención, como piedra fundamental, surgió el nombre de la banda que hoy tiene 7 años de vida. “Servidores de la Madre, más allá de hacer música, tiene el objetivo de prestar un servicio desinteresadamente. Servicio que también tiene como beneficiario directo a la madre tierra, porque es ella la que hace posible la vida”, explicó Sabio. El trabajo tenía esas intenciones, conciencia ambiental, espiritual, conciencia de nuestros cuerpos, el de los demás y del lugar en el que estamos, ese fue el inicio. Siempre intentando de devolverle algo a la sociedad.

Fueron tocando por diferentes lugares, asilos, plazas, empezaron a tocar para los amigos, a ir a hogares de niños para su día, siempre intentando llevar un poco de alegría. Con reggae y una mixtura musical y cultural que se puede resumir en cumbia, como base, fueron contagiando en cada acorde. Al tiempo empezaron a tocar andino y con los nuevos estilos musicales, también se fueron sumando músicos a un proyecto que encontró en su génesis alimento y energías para sustentarlo

Las puertas a la primera presentación de la banda se las abrió la biblioteca popular Mariano Moreno, allá por el 2011. Del progreso de la banda devino el formato grande, en el que se sumaron los vientos y otros músicos, entre ellos Lucas Cia en el bajo, Sol Lucero de “Gracias Hacen los Monos”, Mariano Sabes, Guille Derca, Pablo Lucarelli y Marcos Cubillos. “Estuvimos tocando durante el 2011 y 2012 por San Rafael y con muy buena aceptación.  También estuvimos en el Primavera Rock, festival que se hizo en el anfiteatro y yo con ganas de expandir el proyecto agarré mi mochila, mi guitarra y me fui a viajar solo”. Comentó el “Choco”, como le dicen sus amigos.

El principio del viaje fue por tierras argentinas, Córdoba primero, San Luis después y un salto considerable para el lado de Bolivia, Perú, y lugares por donde estuvo viviendo en comunidades. Finalmente, Colombia. Nunca imaginó que su estadía por aquel país se iba a alargar tanto. Hoy, Diego recuerda que asentarse en el país no fue para nada fácil.

“La divina providencia y el universo le provee a uno lo que realmente necesita. Esto me ayudó a aprender mucho, empecé a valorar la familia, el techo, la comida, y todas esas cosas a las que no les prestamos atención en la vida diaria. Yo me di cuenta que tener techo, comida y el abrazo de un hermano de la familia es muy valioso. En la soledad uno empieza a valorar las cosas más simples y sencillas de la vida”.

Al respecto de sus 4 años por tierras colombianas. el músico agregó, “en Colombia conocí un estudio musical, gente de la que hoy soy amigo, ‘los rastas’. Allá me quedé 4 años produciendo el disco, trabajando con una banda que se llama ‘Evocando’. Ellos fueron los que me grabaron los instrumentos que habíamos compuesto aquí (San Rafael) y otros que salieron en el transcurso del viaje. Los chicos de ‘Evocando’ se convirtieron en ‘Serviores de la Madre’. Así se consolidó este primer disco que ahora está en su etapa final, la mezcla y el master que pretendemos terminarlo a finales de año o principios del año entrante”. Además, comentó que hay algunos videos que el grupo ha grabado en la costa, Bogotá y Medellín y que esas producciones las compartirán pronto.

La banda se divide en dos, es un proyecto que encuentra la sinergia a partir de la simbiosis de culturas, ideas y geografías. Hay una parte en San Rafael y otra en Bogotá, Colombia. En Colombia la banda se compone por, Leonardo Gómez Martínez en batería, Daniel Margarejo en producción y guitarra, Wily Gamba los teclados, Sergio Barreto en coros y guitarra y Fabian Gamba también en las cuerdas.

Atípico pero cierto, el músico va conectando lugares y cada uno con sus respectivas culturas, y esto se ve reflejado en su música que es tan rica en concepto como en estilos. “En realidad yo voy llevando el proyecto solo y voy buscando servidores por diferentes países. Tengo servidores en Perú y en Ecuador también”, comentó el artista que en ningún momento planeo esto, siempre ha llevado el proyecto solo y la gente se ha ido sumando por interés, para ser un servidor más de la madre. “Yo me presento como un servidor y los que sienten ganas de colaborar, tienen las puertas abiertas. Muchos músicos se han acercado y han grabado o han aportado ideas y canciones. Estamos abiertos a recibir a todos los músicos que quieran participar de este proyecto”, resaltó el artista.

Se fue dando todo muy natural y paulatinamente. La música se apoderó completamente de mi vida y este proyecto pasó a ser lo más importante que tengo y lo más importante que he hecho

Es difícil poder imaginar un proyecto sustancioso y prolongado en el tiempo de esta forma, con una banda repartida, pero Diego y los servidores demuestran que no es imposible. Al respecto, Sabio aclaró, “los muchachos de acá, mientras que yo no estoy, tienen proyectos personales. Yo, paralelamente, les voy pasando lo que vamos haciendo y ellos aportan ideas a través de las redes sociales y el correo”. Salvando las distancias que limitan la comunicación, el cantante destaca que los aportes, comentarios e intenciones siempre sirven. “Por el otro lado. allá en Colombia es todo muy intenso, en realidad la banda se mueve por lugares muy intensos”, comentó el artista hablando de un país que la intensidad lo caracteriza, y aún más en lo cultural. Colombia, hoy vive una situación social muy difícil y eso incide fuertemente en el marco. “Yo voy de acá para allá pero extraño los dos lugares por igual. Se puede decir que estoy bifurcado”, finalizó el artista la pregunta.

Colombia y Argentina, actualidades culturales contrastadas

“La verdad es que allá la escena está más unificada. Lo que he experimentado es que los artistas se acompañan más, se intercambia herramientas y si necesitas un espacio, te lo ofrecen. Es un constante dar y recibir. Siempre hay un aporte y, sin dudas, una concepción diferente de la cultura. Acá, los músicos no pueden tocar en la calle, los espacios son limitados, siempre hay un pero para todo y la escena siempre se mueve con los mismos músicos. Es muy difícil encontrar un hueco paralas bandas emergentes. Si bien esto se puede transformar, se necesita unidad. En san Rafael pasan cosas muy particulares, acá los músicos pareciera que están corriendo carreras, siento que todavía nos falta unión, trabajo y que sea todo más comunal para poder lograr esa unificación. Yo vine con la idea de plasmar eso y no tuve mucho resultado. De todas formas, sé que está la unión de los músicos independientes y que se están haciendo cosas muy importantes para san Rafael, pero falta un crecimiento en cuanto a lo cultural”, opinó el cantante.

Es difícil desvincular al artista y sus ideas de estos últimos 4 años en Colombia, lugar que directa e indirectamente ha cambiado su perspectiva. Hoy su forma de vivir se ha intensificado y con ella también ha crecido su sentir por la música. “Esto que siento cuando hago lo que me gusta es único. Uno abre su corazón y canta y la gente lo recibe. Poder llegar a la gente, tocarles el corazón y darles un ánimo es una experiencia muy hermosa”, comentó Sabio.

El Alimento

Con respecto al disco que saldrá dentro de poco, hay que decir que conllevó un proceso de 3 largos y dificultosos años. El músico errante llevaba un puñado de canciones en la mochila, algunas compuestas en San Rafael y otras que fue componiendo a lo largo de su viaje. En su arribo a Colombia, se las mostró a los que hoy son servidores de la madre, y se empezó a gestar el disco. Hicieron un pequeño camino de las canciones primeras a las más actuales, por eso el disco cuenta un poco la historia progresiva de la banda. Es una producción de 11 canciones de las que, 7 se dividen en reggae roots, ska y algunos dejos de rap, hip hop y otros sonidos. Las 4 restantes son cumbia colombiana, grabadas con instrumentos de autóctonos y músicos que conocen el concepto de dicho estilo. “Recién ahora estamos empezando a disfrutar el proceso final, a escuchar las canciones y compartiéndolas, escuchándolas con el oído fino para que eso quede listo y suene lo mejor posible”, dijo Sabio. El artista también habló de como recibieron la noticia los servidores de San Rafael, “Acá, la idea de grabar el disco en Colombia la recibieron muy bien, estaban encantados. Era un sueño, poder grabar esas canciones y haber podido materializarlas allá fue una alegría. Yo con ellos tenemos un amor muy grande, el crecimiento mío es el de ellos y a la inversa, asique lo tomaron muy bien. Además, Pablo viajó para allá a grabar los saxofones, otros servidores mandaron las pistas. La verdad es que todos los servidores estaban apoyando de una forma u otra el proyecto”.

Una vez terminado el disco, solo queda hacerlo girar. El cantante tiene una gira programada que comienza en Bolivia, sigue por Perú y llega a Colombia, con la idea tentativa de tener algunos toques en México. La gira la hará solo y en formato sound sistem.

Obviamente, no se olvida de sus raíces, “es un sueño poder traer a los colombianos que grabaron el disco aquí y presentarlo en la biblioteca. A decir verdad, tenemos un amor muy grande por la biblioteca, porque ha sido un espacio que nos ha abierto las puertas infinidad de veces y es un lugar que resiste mucho con el paso del tiempo. Personalmente creo que es la cuna de grandes artistas”.

Con ganas incansables de seguir haciendo lo que le gusta, y compartiendo su mensaje, Diego mira para adelante y nada es incierto, está seguro de lo que quiere y sabe que todavía falta camino por recorrer. “La verdad es que siempre soñé poder ayudar a los demás y hoy puedo en cierta forma. Quiero seguir creciendo para poder seguir ayudando a los demás, todavía no estoy en donde quisiera estar. Por otro lado, también quiero gestionar muchos proyectos. Todavía hay mucho para crecer y poder aportar”, culminó el artista.

 

Por: Lucas Escobedo

 

Dejanos tu comentario

 

También te puede Interesar