Samanta Pérez, enorme corazón y voluntad de oro

 

Tremo Kawell es un Centro Terapéutico y de Investigación en terapias ecuestres (Terapia con animales) y deporte especial, dedicado a la atención integral de niños, adolescentes y adultos con discapacidad. El Centro tiene como objetivo prestar un servicio con orientación educativa y terapéutica, que brinde a niños, adolescentes y adultos con Necesidades Educativas Especiales y a sus familias un espacio donde sean recibidos, escuchados y acompañados en el crecimiento de sus hijos, brindándoles todas las herramientas para el desarrollo máximo de sus capacidades, a fin de favorecer la adquisición y el aprendizaje de conocimientos para el desempeño de la actividad.

Detrás de este párrafo lleno de información burocrática y de contexto se encierra un corazón y voluntad de oro, una persona y una vida dedicada a los que más lo necesitan: Samanta Pérez, creadora de la fundación Tremo Kawell.

Pareciera mentira que seis años atrás Samanta dejaba sus sueños personales, para convertirse en el motor de vida de cientos de chicos con capacidades diferentes.

“Yo me fui a estudiar psicología para ser médica forense y es lo único que yo quería hacer en mi vida... psicóloga forense. Empecé a trabajar con equinoterapia en San Luis donde estuve de voluntaria como 5 años en una ONG, haciendo lo que ahora hacen los voluntarios en mi fundación. Después me vine a San Rafael porque soy de acá y empecé a ver que había un montón de chicos que no tenían espacio, que estaban en sus casas, yo quería seguir con lo de los caballos y bueno empecé a armar el proyecto de Tremo Kawell. Luego hice el Magíster de Criminalística pero la realidad es que después de vincularme con el mundo especial, ya no lo pude hacer porque toda esa capacidad o esa frialdad que vos tenés que tener para ese contexto lo perdí”, recordaba con nostalgia.

En ocasiones tenemos que abandonar la vida que habíamos planeado, porque ya no somos la misma persona que hizo aquellos planes. Conoces a mil personas, pero ninguna de ellas te impresiona: entonces conoces a una y tu vida cambia para siempre.

Samanta nos contaba entre mates, “Ellos te llevan a otro lugar he aprendido a vivir de otra forma, es mas a veces yo me siento más parte del mundo que ellos han generado alrededor mío que de éste mismo, yo estoy con las personas convencionales y me cuesta vincularme. Yo siempre me he sentido que no soy parte de éste mundo, no sabes cómo padezco las injusticias porque para mí las cosas se manejan de otra manera”.

La única discapacidad en la vida es una mala actitud, se nos pone en situaciones para construir nuestro carácter, no para destruirnos.

“Yo soy psicóloga, médica comunitaria, tengo un magíster en criminalística, soy profe de equitación y además para dar equinoterapia tenés que tener un curso aprobado en APAT qué es la Asociación Argentina de Terapias de Ecuestre el cual dura aproximadamente 2 semanas en Buenos Aires”.

Muchos de nuestros sueños parecen primero imposibles, luego parecen improbables, y luego, cuando sumamos la fuerza de voluntad, de pronto parecen inevitables.

Samanta viajaba en el tiempo a un pasado no tan lejano para contarnos como comenzó, “Empecé en el 2005 pero en San Luis porque yo estudiaba allá. Me empecé a formar y hacer un circuito de olimpiadas y cuando volví acá en el 2011 empecé a generar la ONG y a meter a Mendoza dentro de lo que era el circuito olimpiadas porque no estaban incluidos”

¿Qué provecho existe en estar de acuerdo en que la amistad universal es buena, y en hablar de la solidaridad de la raza humana como un gran ideal? A menos que estos pensamientos se trasladen al mundo de la acción, serán inútiles.

“La verdad siempre lo digo que es una filosofía de vida y a veces me dicen que cuando no hay un sueldo no es sencillo. Porque te falta el alimento para los caballos, por esto por lo otro, entonces tenés que salir a resolverlo, sería más sencillo si tuviésemos el apoyo del estado o empresas que colaboren… pero bueno yo también he tomado la posta de trabajar con lo que hay y Dios proveerá. Ya vamos a cumplir 6 años y seguimos existiendo, cuando todo el común de la gente piensa que éstas instituciones que no tienen un apoyo se terminan diluyendo”.

Pese a todo siempre fija tus ojos hacia adelante en lo que puedes hacer, nunca hacia atrás en lo que no puedes cambiar. El éxito no está en superar a otros sino, a uno mismo.

“Yo creía que cuando uno de los chicos viajó a Estados Unidos a los juegos mundiales habíamos llegado como al máximo nivel y después de eso me pasó lo de Agustín que se fue a los paralímpicos con la Selección Nacional Argentina, hoy me llamaron que lo convocan a él y a otro más a concentrar. Son deportes de alto rendimiento, son muy intensos y hay que superar demasiados obstáculos, y los chicos lo hicieron”, Nos contaba orgullosa.

“Siempre digo: que lo que yo aprendo es que ellos siempre se están motivando para ser mejores, a veces hasta me preguntan; ¿Qué pensás vos que yo tengo que hacer para ser mejor? Ahí me doy cuenta que por más que hayan pasado seis años todo el tiempo tengo que estar en este proceso y auto superarme como ellos, que han superado todos los objetivos planteados”, agregó.

El mayor éxito que puede alcanzar un ser humano es conquistarse a sí mismo.

“Hoy en día puedo evaluarme gracias a ellos porque a veces digo pucha… que estoy pensando yo, discutiendo con este, discutiendo con aquél, o pensando en que yo puedo ganarle a tal o cual, porque es algo típico y uno lo hace sin querer. Yo siempre trato de pensar cómo pensarían ellos y es que cierran los ojos respiran y todo se resuelve sólo. Eso me ayuda porque estás tan estresado con la rutina que vivís y gente tan gris, que eso me ayuda a tranquilizar”.

Un héroe es un individuo extraordinario que encuentra la fuerza de perseverar y resistir a pesar de los obstáculos, no es la discapacidad lo que hace difícil la vida, sino los pretextos y las acciones de los demás. Los obstáculos que tuvo que sortear Samanta, y que sigue sorteando, son más internos que externos. Muchas veces aparece el miedo, la frustración, la inseguridad, la incertidumbre, pero la experiencia sirve para madurar, transformar estos sentimientos y temores en oportunidades de cambio para los demás.

 

Por Lucas Ferrer

 

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