Quico Giménez: "Siempre trato de evolucionar, pero manteniendo los valores"

 

“Tengo la facilidad de llegar a la puerta de la radio y dejar todos mis problemas afuera”, dice un personaje más que reconocido en la ciudad de San Rafael. Él lleva mucho tiempo formando parte del mundo comunicacional y esto no siempre es algo fácil de controlar.

Desde chico descubrió en la música un mundo aparte y nunca se alejó de este porque entendió que ahí, había magia. Y así fue como empezó una carrera que merece el reconocimiento por varios motivos, pero como principal, porque se ganó todo con valores.

 

 

Quico Giménez nació en San Rafael en una “familia muy unida” como le contó a Ojos de Café, en un nuevo desayuno. “Tengo muchas raíces en San Rafael, aquellos pioneros que llegaron al pueblo hace mucho, eso me hace quererlo mucho. Me he planteado muchas situaciones en donde al ser un pueblo tan joven, soy parte de esa historia, del lugar, por el espacio que me toca a mí, por estar en los medios, de haber comenzado cuando empezaron las FM. Me he ido nutriendo de lo que aprendíamos en aquellas épocas”, expresa el sonriente Quico.

Si bien las virtudes profesionales de nuestro entrevistado son muchas, reconocer la persona es mucho más importante y eso hace de Quico un hombre muy querido por la sociedad sanrafaelina.

“Lo más fantástico que te puede pasar en una radio es el móvil. Sos los ojos de la radio, sos el tipo que está en la calle fijándose en los detalles”, cuenta recordando sus inicios, sus primeros pasos en un medio de comunicación tan fantástico como la radio.  

Nació en el año 1966, mismo año en el cual The Beatles sacan el gran disco Revolver y tan solo un año antes de que tomara vida “La Balsa”, el mítico tema argentino de rock nacional. Una época en donde todo estaba por descubrirse en materia musical, respecto a lo que actualmente escuchamos y disfrutamos. “Tuve la suerte de tener amigos con hermanos más grandes que nos hacían escuchar buena música”, recuerda.

 

 

Sus inicios, se dieron como siempre sucede en la vida adolescente. Sin saber que está haciendo uno, se empieza a forjar el futuro. “La radio me llego sin pensarlo, si bien me gustaba, no sabía que era mi vocación. Yo quería jugar al rugby a los 16, 17 años. Cosas de adolecente, incluso empecé a estudiar educación física”.

Oscar Enrique, como se llama nuestro invitado, empezó a hacer radio desde muy joven. En la época en donde no había internet ni celulares, la imaginación era la madre de todas las formas de trabajar en un medio así. “Siempre estuve vinculado a la música. Rafael Tapia tenía un estudio que se llamaba “albatros”, donde hacíamos jingles y diferentes cosas dentro del lugar. Cuando volví a San Rafael, volví a ese estudio y le propuse a Rafa hacer un programa”.

 

“Mi primer programa lo hice en el año 80. Hacíamos un programa de rock en esa época, con lo que había, con discos que conseguías, que te prestaban. En aquel, entonces Jorge Quintana tenía una disquera así que con lo que nos daba hacíamos el programa. No era fácil producir en esa época”, recuerda con una clara sensación de nostalgia que invade su rostro.

Pero no todo es radio para este señor. "En el año 2000 me fui a Europa a jugar al rugby, me fui a jugar al Rugby Club L'Hospitalet. Luego de pasar varios procesos radiales acá en San Rafeal, me quedé sin laburo y salió la oportunidad de irme y me fui”.

El L´Hospitalet es un club de Barcelona, ciudad que es “segunda ciudad” para la vida de Quico. “Un lugar que puedo volver y es como si estuviera en San Rafael. Tengo muchos amigos afectivos allá”.

El paso del tiempo puede hacernos cambiar, física y mentalmente. Pero las pasiones, corren por las venas y nada ni nadie puede quitarlas. Nuestro corazón se acostumbra a alimentarse de estas y por eso es que las personas dan todo por cumplirlas. Pero dentro de esta situación, también existe el sello personal que uno quiera darle a estas pasiones.

 

 

“Trato de evolucionar, pero siempre manteniendo valores musicales. Creo que tengo la licencia para hacer el programa con la música que me gusta, la gente sabe que no voy a pasar cumbia, porque uno genera oyentes que incluso tienen mi edad y quieren escuchar esa música. Hoy por hoy, si un tipo que está podando en su casa, te pide Ac Dc, se lo podes pasar”.

Pasaron los años y su estadía en el viejo continente terminó. Era hora de volver a los orígenes y no tuvo problemas en hacerlo. “Volví a mi lugar y me di cuenta que hay que darle identidad. Es una ciudad muy joven. Pensá que yo tengo la mitad de edad que la ciudad, por eso es momento de darle identidad, hay mucha gente con historia” y desde aquel entonces, el reconocido locutor se quedó hasta el día de hoy, siendo una voz más que familiar en los medios locales.  

Recordando anécdotas de su trabajo, Quico menciona la importancia que tiene la radio a la hora de ayudar. “Hace un par de meses, tardamos 3 minutos en conseguir 7 mil pesos para alguien que verdaderamente los necesitaba. No tomamos dimensión del lugar en donde trabajamos… ¡En 3 minutos conseguimos siete lucas!”

Actualmente se puede escuchar el programa que conduce Giménez en la siesta de LV4, pero no siempre fue así. “Yo hice el primer trasnoche en San Rafael, desde las 12 de la noche hasta las 4 de la mañana. Decidimos darle participación a la gente, que formara parte del programa. En aquella época se sumó Sergio Arroyo con los móviles. Era todo muy loco, la gente venía y traía cartas, con saludos, poesía, lo que fuese, llegábamos a tener 300 cartas por programa”, recuerda.  

Tiempo atrás, se realizó en San Rafael una producción de calidad llamada “Conciertos para ver y escuchar”. Se filmaron decenas de bandas locales en la Biblioteca Mariano Moreno, quienes además salieron al aire por la radio nacional mientras grababan el programa. Esto, fue conducido por Quico y tuvo una difusión más que importante debido a la calidad del material que estaban creando. Esto, es parte de la larga trayectoria que tiene en su haber. Pero claro que esas ideas nacieron mucho tiempo antes. Uno no se levanta y de un día para el otro, ya sabe que música escuchar. “Nos juntábamos a escuchar música. Pasarlo de un lado, del otro y así todo el día, con Víctor Brendani. Escuchábamos Fragile de Yes. Ibas descubriendo efectos y sonidos nuevos, era un rock sinfónico que acá no se hacía. O escuchar a Spinetta en los ´80, te volaba la cabeza, el tipo aparecía y te cantaba una canción que se llamaba Sexo, no entendías nada. La primera vez que vino el Flaco, no me dejaron entrar porque era chico, pero pude ver la prueba de sonido. Dicen los que saben que Duranzo Sangrando lo compuso en El Cerrito, dicen… yo puedo creerlo eso, porque han pasado tantos músicos por acá que nadie sabe, como Skay Beilinson por ejemplo”.

 

 

“Pude entrevistar a grandes personajes, estar cerca de otros. Estuve muchas hroas entrevistando a Ricardo Iorio, eso me lo permite este trabajo. Y por otro lada entrevistar a Julio Bocca no me gustó, no era lo que yo veía en el escenario”.

Sin dudas que hablar de música con él, es un momento entretenido y casi inevitable. Por eso pusimos el tema arriba de la mesa. “Hoy, el rock argentino se ha ido un poco hacia el pop. Es un cambio de generación, y no hay que olvidar que a una generación entera la mató la cumbia. Hoy escuchamos a Divididos, pero esa banda tiene 40 años. De lo último me quedo con Catupecu, porque no me gusta La Beriso, ni Callejeros, ni Pier. No me llenan un espacio musical ni tampoco como tipos. Si querés ser un músico popular, tenés que bancarte a la prensa”.

Y antes de cerrar el tema, Quico recordó con mucho entusiasmo la existencia de Cactus. “Me gusta mucho Cactus, que son de acá. Tienen una proyección tremenda porque se toman todo muy en serio, por eso siempre los recomiendo”.

Una de las voces sanrafaelinas que trabajó muchos años con él, es Sandra Latorre, otra locutora reconocida en nuestra ciudad y muy querida por sus colegas.  Le preguntamos sobre nuestro entrevistado y no dudo un segundo en responder “Quico es muy buen compañero, muy tranquilo y profesional, trabaje mucho tiempo con él y siempre estuve muy cómoda. No es complicado, tenemos una amistad y lo quiero mucho más allá de la profesión. Además,  que es muy importante, él es muy buen papá. Lo admiro”.

Y así pasó cerca de una hora, con una charla melancólica y llena de alegrías, porque eso trasmite Oscar “Quico” Giménez a quienes están cerca. Su estilo, su forma de hablar, sus ojos.

“Tengo la facilidad de llegar a la puerta de la radio y dejar todos mis problemas afuera”. Fue lo primero que me enseñaron: cuando se prende la luz, hay que olvidar todo. No hay que trasladar lo que a uno le pasa al programa. Falleció mi viejo, y ese mismo día hice Conciertos para Ver y Escuchar, porque ya estaba programado… el show debe continuar” y ojalá así sea por muchos años más.

 

Por Martín Falcone

Fotos Ramiro Rivas

 

 

Dejanos tu comentario

 

También te puede Interesar