Luz Eugenia Salazar: De Colombia a San Rafael

 

Luz Eugenia Salazar nació en Versalles, Colombia, es una mujer de palabras rápidas, fugaces, que entrañan una particular armonía con su cálido acento caribeño. Rápidamente se encarga de aclarar que mejor no convendría nombrar a Versalles, nadie va a conocer ese lugar, ya que se trata de un pueblo muy pequeño, es un lugar cercano a Cali, dice. Cali es una mejor referencia y nos quedamos con eso.

¿Cómo llegaste a este lugar?

-¿Cómo? Me fui a España, lugar que marcó mi llegada a este lugar. Allí conocí a mi esposo, quién es sanrafaelino.

Soy una persona a la que le gusta alcanzar todas las metas que se propone, no existe el no para mí, o sea, me gusta salir adelante. Uno de mis sueños era ir a España, algo que hice antes de llegar a la Argentina.

Cuando dejé Colombia me fui sola y mi primer destino fue Suecia, estuve poco tiempo ahí, fui a visitar a una sobrina de mi ex marido. Le siguió España, allí estuve viviendo y trabajando en condición de inmigrante ilegal, luego de un tiempo conocí a mi actual pareja.

Estando en España padecí una enfermedad llamada hidrocefalia, me operaron cuatro veces en un lapso de tres meses por ello, fue complicado porque luego de la primera cirugía se me desarrolló una meningitis bacteriana. Estuve muy mal pero nunca bajé los brazos, yo creo en el poder de la palabra y, a pesar de mi estado, nunca creí que me iba a morir, siempre afirme que iba a vivir.  Antes de enfermarme trabajaba limpiando casas, pero luego ya no pude hacer más nada, la situación fue difícil y mi esposo fue un gran soporte. Veo fotos de esa época y es impresionante lo que he cambiado, lo terrible que era mi aspecto, parecía una vieja. 

Cuando llegué a Argentina estaba recuperada, pero estaba en tan mal estado que no podía trabajar. Todo cambió cuando descubrí la zumba y comencé a trabajar de instructora. Se puede decir que la zumba me cambió la vida.

Pasé por toda una serie de hechos que me llevaron a terminar acá y tener la vida que tengo ahora.

¿Hace cuánto tiempo de eso?

- Hace cinco años que estoy viviendo acá. Hace unos cuatro años comencé con la zumba, también hace unos seis años desde la primera operación.

¿Qué tanto te identificás con tu entorno actual?

- Mucho. Somos todos latinos, así es más fácil identificarse. Soy una persona a la que le encanta tratar con la gente, soy muy sociable de modo que no me fue difícil terminar identificándome con la gente del lugar. Mi trato con la gente es lo que lo define todo, a mí me gusta tratar a la gente del mismo modo que me gusta que me traten a mí.

¿Percibís diferencias muy notorias respecto a lugar del que provenís, los lugares por donde has pasado y donde te encontrás actualmente?

- Si, muchas. Más que nada la tecnología. Vivo en un lugar chico acá, en Colombia vivía en una ciudad grande, en España viví en Málaga, de modo que es todo muy diferente, en los centros comerciales y todo eso. Se nota la diferencia entre las ciudades y San Rafael. Pero no lo sufro, me adapto a dónde vivo porque siempre he pensado que se debe adaptar uno a donde va, a las personas y no esperar a que la gente se adapte a vos.

Al principio encontré que este lugar era muy pequeño, muy campo, ya que siempre he vivido en ciudades pero logré adecuarme con facilidad. Además el hecho de que el lugar sea chico no me molesta porque la gente es divina, me han recibido muy bien.

Pero siempre se dice que los centroamericanos y, en particular, los colombianos tienen una tendencia a ser un tanto más cálidos o abiertos que los argentinos, ¿sentiste eso?

- Los colombianos somos muy alegres, si, acá son como más apagados, pero como soy de mucho hablar me les fui metiendo (risas). Me gusta mucho tratar con la gente así que me aceptaron rápido y yo los acepté. Los argentinos si pueden ser muy cerrados pero no lo sufrí de ningún modo.

¿Su estadía en este lugar tiene fecha límite o es indefinida?

- Es indefinida, ya tengo acá mis raíces. Tal vez iría a Colombia a pasear, pero no volvería a vivir ahí. Tengo mi casa en Rama Caída, me gusta ese lugar y ya me adapté a las personas, al entorno y no tengo ganas de irme. Me considero sanrafaelina y soy sanrafaelina, si hasta me ha cambiado el acento.

¿Pero ya no siente que Colombia sea su hogar?

- Adoro Colombia pero no me veo viviendo ahí del mismo modo que acá. Este es mi hogar, he logrado todo lo que quería acá.

 

Por Noelia Isequillo

Fotos Ramiro Rivas

 

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