Laura Montero, madre de tres hijas y vicegobernadora de Mendoza

 

Llueve en Mendoza y el cielo gris apura el paso de los caminantes. La hora del medio día llegó y nos espera en la antigua Legislatura de Mendoza, la primera vicegobernadora de la historia provincial.

Con mucho trabajo en sus escritorios, nos reciben dos chicas sonrientes mientras piden paciencia porque “Laura, está hablando por teléfono”. Pasan algunos minutos y se abren las puertas de la amplia esquina que ha resguardado parte de las decisiones de nuestro pasado.

Ahí está Laura Montero, escribiendo un mail nada más y nada menos que a Lito Nebbia. “Es un amigo, lo quiero mucho”, nos dice mientras invita a sentarnos frente a las banderas de Argentina y Mendoza, que descansan de pie junto a la pared.

Laura Montero tiene 57 años, es ingeniera agrónoma, política por destino y por sobre todas las cosas mamá de tres hijas. “Soy de San Rafael, mis cinco primeros años de vida fueron allá. Mi madre era actriz y estudiante de teatro, y mi padre médico. Se fueron a San Rafael como mucha gente lo hizo en aquella época. Era una ciudad muy chica, con pocas calles de asfalto”. El grabador ya había comenzado a trabajar.

 

 

Ella sonríe, todo el tiempo. Amablemente nos invita a sentarnos en cómodos sillones. La figura eternizada de San Martín arriba de la estufa y el preámbulo de Argentina inscripto en la pared. Las ventanas antiguas y casi abiertas. El clima es cálido, con música de fondo y lleno de curiosidades.

“Hice mis primeras amigas en San Rafael, las cuales siguen siendo amigas hoy en día. Una amistad casi desde la panza de nuestras madres. La infancia se podía disfrutar en la calle, una infancia llena de amigos. Luego, tuve la suerte de ir a la escuela pública”.

Durante la charla hay algo que se repite y es el concepto de la amistad. Para Laura, es sin dudas una parte fundamental de su vida. A los cinco años partió a la capital provincial para seguir su camino. “Tuve una infancia sumamente plena, mis veranos eran en San Rafael porque tenía mis amigas allá. También iba mucho a Los Molles y hoy me sigue encantando ese lugar. Por eso, cuando voy a Malargüe voy a parar a Los Molles. Me trae muy buenos recuerdos”.

 

 

La niña de ojos color miel creció como todos lo hacemos, y comenzó su época de secundaria. “Fui al Liceo Agrícola y Enológico. Hice amigos que los conservo hasta ahora, incluso tenemos un grupo de Whatsapp donde somos 90 y nos divertimos muchísimo”.

“Me divierto cuando ponen en el chat alguna cosa de política, porque todos hablan de los políticos, y generalmente mal ja ja. Por ahí retruco lo que dicen, pero siempre con risas de por medio, nadie se toma mal lo de nadie. Cuidamos nuestra amistad”. ¿Cómo se hace para cuidar esa amistad a pesar del tiempo?, le pregunté y ella explica con facilidad “la vida nos hace más sabios, cada uno tiene su definición de vida pero el afecto nos permite respetarnos y seguir unidos. Nos comprendemos, nos toleramos y nos divertimos. Sabemos dónde están los verdaderos valores”.

 

 

El estilo de vida de la actual vicegobernadora, está ínfimamente relacionado con el deporte. Desde chica, jugó al hockey y lo siguió haciendo incluso cuando fue mamá. “Siempre me fascinó el deporte” afirma. “Me encantó volver a San Rafael en la etapa del Pentatlón y formar parte de esos inicios tan importantes para el turismo actual. Fue un despertar de la ciudad. El “Tico” Russo me enseñó a andar en windsurf, en medio de octubre con el agua muy fría, y fue algo maravilloso. La apertura de nuestra ciudad a la oferta turística llegó tras eso. La transformó en el corazón de Mendoza”.

 

 

“Soy ingeniera agrónoma. Fue una elección muy temprana en mi vida. De las elecciones más importantes que tenemos que tomar es qué vamos a hacer de nuestras vidas, dónde vamos a encontrar la fuente de nuestra subsistencia”.

“Elegí la carrera porque me gustaba el estilo de vida, irme a la finca, al campo, poder vivir la naturaleza. La agronomía te lleva a la vida, a la evolución”.

Recibida con temprana edad, Laura comenzó a ejercer su profesión a los 24 años. Durante sus estudios se ganó una beca del Conicet y su perseverancia, que actualmente mantiene, comenzaba a vislumbrarse en los primeros pasos que dio como profesional. “Viví a pleno mi profesión”.

“Siempre he intentado hacer todo lo que se me ha puesto por delante dando el cien por ciento de mí. Eso en la vida me fue llevando a diferentes lugares. Siempre me gustó tomar decisiones con libertades, no me quise atar a nada fijo, no quería un trabajo fijo. Puedo decir que sabía lo que no quería, no sabía dónde iba a ir pero sí en dónde no quería estar”.

 

 

Su época universitaria se dio en medio del oscuro momento argentino de la dictadura militar. “Fue una época muy dura. El hecho de haber compartido tanto afecto y hermandad con nuestros amigos, nos llevó a ser sobrevivientes de esa época. Nos bajaban del colectivo, nos requisaban y si te olvidabas el DNI, tal vez te llevaban”.

Pasa la hora y ha mencionado a sus hijas varias veces. Su historia cronológica nos detiene a conversar sobre la maternidad y el misterio de colores. “El sentido de la maternidad es el regalo más valioso que te da la vida. El sentir de las madres es como el otro sentido que nos regala a las mujeres la vida, es como un don. Mis hijas son el eje, el motor en todos los momentos de mi vida, en las alegrías y también superando obstáculos. Uno por los hijos tiene el amor que nunca se cuestiona. Mis hijas son humanas, sensibles, ellas recibieron los valores de San Rafael, una ciudad llena de tesoros y el mayor de esos tesoros es que mis tres hijas sean sanrafaelinas”.

Su experiencia laboral con la vitivinicultura está relacionada al mundo de la Bodega Bianchi. Su paso, marcó un proceso de cambio hacia nuevos vinos y una revolución en tecnologías como el riego por goteo y la malla antigranizo.  

Fue ministra de Economía de Cobos, diputada Nacional por la provincia de Mendoza y finalmente, fue la vicegobernadora de la lista encabezada por Cornejo. Además, es la primera mujer que ocupa ese lugar. “Cuando estás en la función pública, tus decisiones afectan a los demás”, recalca cuando recorre parte de su carrera política. Recuerda cifras, estadísticas, apellidos y momentos exactos y los explica con simpleza. Recuerda muchas cosas.

 

 

Fue una de las primeras funcionarias en usar twitter durante la presidencia de Cristina Fernández. “Eso me permitió poder expresarme, poder vincularme con el periodismo”. Hoy, apoya al candidato a diputado Nacional Zamarbide. “Federico es un joven con mucho compromiso, viene de una familia pionera en San Rafael. Es formado en valores, respetuoso. Tiene una dedicación extrema hacia lo que hace, sumamente responsable. Hay veces que lo reto porque le digo que tiene que aprender a disfrutar de otras cosas en la vida de su edad”.

La charla lleva dos horas, el tiempo ha pasado mientras la lluvia no cesa. El micrófono sigue grabando historias que vuelven a nacer en cada palabra que vuela.

“Yo digo perseverancia y tiempo. Todo lo que es planificable tiene que tener su tiempo. Mi disfrute personal se basa en mis afectos, mis hijas, la educación hacia ellas. Mis hermanas y amigos. Y el deporte es mi mejor aliado. Me ha permitido mantener el envase para que me dure hasta este momento y que no me ponga límites para poder seguir haciendo, tanto a nivel intelectual como a nivel físico.”

Es hora de almorzar, es hora de seguir. Buscamos conocer más a Laura Montero, ya que a la vicegobernadora la podemos ver casi todos los días en los diarios, y ella lo permitió.

 

 

Ojalá podamos seguir conociendo a la gente.

 

 

Entrevista y nota por Martín Falcone

Fotos de Ramiro Rivas

 

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