Fernando Carpena: 'Cuando sos chico querés hacer cosas importantes, como astronauta, fotógrafo o dibujante'

 

En la mañana rondaba un ambiente cálido. Comenzaba la primavera haciendo honor a sus aromas que se mezclaban con el olor a café de Casa Alvear. Desde la ventana lo vimos, sentado y con la primera taza de café vacía. Fernando Carpena nos estaba esperando, pensativo y con su cuaderno  al lado suyo.

Lo saludamos y nos dimos un beso, como si nos conociéramos hace años, charlamos de todo, entre risas y anécdotas efímeras que se fueron trasluciendo en las primeras palabras que intercambiamos.

Fernado es un dibujante nacido en Capital Federal y que vivió la mayor parte de su vida en el mítico barrio de Flores, aquel barrio que Dolina hace mención incontables veces en sus historias. Hoy hace 11 años se ha establecido en San Rafael con su esposa y su hija.

 

Brindaremos algunos datos rápidamente de Fernando para conocerlo: Es dibujante desde chico; se recibió como publicista, pero nunca lo ejerció en su totalidad; tiene un estado de ánimo alegre contagioso y un sentido del humor particular que se percibe en sus palabras (lo cual lo ha ayudado a establecer su carrera); ha dibujado tiras cómicas y trabajado para empresas que realizan videojuegos; y recientemente, en su proliferación como escritor, ganó el Certamen Literario Vendimia 2017 en la categoría Infato-Juvenil.

 

Pedimos algo para tomar, le invitamos la segunda taza de café a Fernando, y hablamos de su vida. La charla comenzó por su pasión por el dibujo y escuchamos.

Cuando sos chico generalmente te dedicas a las profesiones útiles, a los oficios útiles, después empezás con cosas más terrible, como querer tener ocupaciones convencionales, pero cuando sos chico querés hacer cosas importantes, como astronauta, dibujante o fotógrafo. Y más sobre todo cuando sos un chico relativamente solitario, encontrás en eso un mundo lindo”.

 

 

“Los tiempos en esa época -imagínate yo hoy con 47 años- no tenía demasiadas distracciones a nivel que puede haber ahora. No había televisión las 24 horas, no había computadora disponibles, asique había que dibujar o jugar a la pelota -que es el día de hoy que no sé cómo se patea una pelota-, o leer”

Luego de transitar la primaria y la secundaria, y de adquirir ese status que se logra algunas veces entre tus compañeros por saber dibujar, le tocó pensar cuál sería sus estudios terciarios: “Llegó el momento de elegir una carrera y son cosas que en general el resto del mundo trata que se te mantenga como hobbie, porque es muy raro que sea una profesión. Entonces uno a veces se equivoca y considera que tiene que seguir siendo un hobbie. Hablemos de dibujo, escribir o cualquiera esas actividades que tradicionalmente se convierten en cosas que haces cuando tenés tiempo libre (…). Por eso estudie publicidad, que tiene un poquito que ver, porque en cierta forma había un poco de dibujo publicitario, de diseño pero nunca dejé de hacer historieta o cosas por el estilo”.

 

 

No abandonó el lápiz. A pesar de direccionarse académicamente, su profesión era el dibujo.

“Estudiando, conseguí trabajo en una agencia de publicidad, donde me metieron a dibujar caricaturas para envases infantiles”, y acotó “Me aburría todo lo que tenía que ver con marketing”.

En una ocasión empezó a trabajar para una empresa llamada Planeplast que hacía estampando termotransferible, donde realizó el diseño para la camiseta de un astro de Boca Junior: “Es uno de mis orgullos secretos, porque hoy nadie se acuerda, diseñar la camiseta de Navarro Montoya, que era él en un camión. El frente de la camiseta era una caricatura de él manejando y en la parte de atrás el número 1”.

 

 

En esos años empezó a sospechar que se podía vivir de eso que amaba. Trabajó para una textilería y hacía diseños de camisetas y remeras, con lo cual contó una anécdota: “Los dueños, como no había internet todavía tan fácil, se iban de vacaciones a Europa, iban a los grandes shoppings, agarraban las remeras, se la ponían sobre el cuerpo y decían ‘Vos, sácame la foto, que no me miran’, sacaban la fotito, venían acá y te daban la foto completamente fuera de foco y te decían ‘Mirá, esta remera tenés que hacer’, y yo pensaba ‘¿Cuál?’ Era una mancha borrosa de mierda, horrible, y tenías que ponerte a dibujar eso. Pero con eso viví haciendo serigrafía un buen tiempo”.

Su paso a trabajar en la creación de videojuegos, llegó cuando empezó a laburar con la empresa Caimán: “Pude trabajar con Fernando Sendra. Hice todos los videojuegos de ‘Yo, Matías’. Me iba a casa de Sendra a la mañana hablar, estuve trabajando en el estudio con él. Fue una experiencia super linda”.

Luego de varios años, Fernando decide cambiar los horizontes y venirse a vivir con su esposa a San Rafael, donde consiguió un trabajo vía internet para una empresa de videojuegos norteamericana.

“Me quedé trabajando 10 años para esta empresa yanqui, y es el día de hoy que –toco madera- seguimos trabajando, pese que desmoronó mucho”.

“Creció la empresa en su momento y llegué a tener un equipo de 10 artistas a los cuales coordinar (…) Laburar con gente de España, Colombia, México, coordinando todo vía internet, todo camarita”.

 

 

El artista relató cómo es todo el proceso de crear desde su punto de vista: “El tema de laburar con videojuegos te somete a una disciplina muy restrictiva en cuanto al dibujo en general. Es como jugar al futbol en una baldosa. Viene el programador que te caga la vida siempre, y te dice ‘Este dibujo que hiciste, no me va a servir, porque preciso que las capas estén separadas’ (…) El programador es como  el empleado del lugar que tenés que hacer trámites. Si está de buen humor te hace todo, sino te jode a vos”.

“Nosotros decíamos ‘Si sale mal, la culpa es del programador’”.

En este tiempo, Carpena ha realizado alrededor de 15 o 16 juegos, más que nada como Director de Arte, y con licencias importantes como para Shrek o de la obra de teatro Wicked, basada en las brujas de El Mago de Oz (con lo cual viajó a Estados Unidos para ver la obra en San Francisco).

 

 

Entre risas nos dijo: “Cuando laburas en videojuegos, suena maravilloso porque en algún momento del día, por lo menos dos horas, te tenés que dedicar a jugar. Te sentás en la computadora a jugar. Y tener a tu hija de 5 años diciéndote ‘Papá, déjame jugar’ y decirle ‘No, ya sé que es difícil de entender, pero estoy laburando’ y no me creé”.

 

Estos son algunos de los juegos en los que ha trabajado se pueden encontrar en Google Play: Chef Emma, Gametapas

 

Las tasas de café se hallaban vacías, y encaramos un último tópico, que hizo con su pasión en la vida personal. Fernando escribió y dibujó la tira cómica ‘Son y Son’, que retrataba la vida de una pareja homosexual, y la hizo como una forma de manifestar su apoyo  en plena época del matrimonio igualitario.

“Fue una lanzada mía a ver qué pasaba. Sorpresivamente, y ahí entendí el poder de la viralidad de las redes sociales, tuve mucho éxito con eso (…) Pasaron cosas muy graciosas con eso. Me llamó la gente de Página 12 y que querían publicarla en el suplemento ‘Soy’, o gente de universidades de México, Venezuela o Colombia, que querían usar las tiras para dar clases sobre discriminación, y después muchos chicos y chicas, que estaban como se diría ‘adentro del closet’, que tanteaban a sus familias con las tiras cómicas para ver si estaba la cosa para poder decir ‘Mirá papá, soy gay o lesbiana’ y muchos chicos se animaron gracias a las tiras y me mandaban mail de agradecimiento.

 

 

Más de tres años y 300 tiras, un día decidió dejarlo de lado: “Un hobbie se convirtió en una obligación. A parte, creo que había cumplido su ciclo”.

Hoy todavía se puede ingresar al blog y conocer la tira de ‘Son y Son’: Blog http://sonysoncomic.blogspot.com.ar/

Seguimos charlando un rato largo con Fernando. Compartimos opiniones literarias y de la vida, pero eso, entre todo lo contado, nos los vamos a guardar para nosotros.

 

Fotos Ramiro Rivas

Por Mauro Quintana

 

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