Entrevista a Diego Gareca, secretario de Cultura de la Provincia

 

La Secretaría de Cultura de Mendoza, esconde dentro de sus altas paredes la historia de una provincia en sus detalles más íntimos. Entre pasillos antiguos y escaleras en espiral, se respira el aire de los libros y la fuerza del arte como expresión de fuerza.

Ahí dentro, en una oficina con una ventana adornada con hojas mendocinas, se encuentra Diego Gareca esperando por nosotros. Hay mate y facturas para desayunar, él viene de un largo viaje de Buenos Aires pero aún en el cansancio, su humor se encuentra intacto.

Nos invita a tomar asiento y comenzar lo que sería una larga charla de casi dos horas y media.

Tiene 42 años, dos hijos. “Los primeros años los viví en Guaymallén, aunque nací en capital. Viví con mi familia una infancia muy feliz en San José, por eso son hincha del Boli Stones (Atlético Argentino)”.

Fue a la misma escuela que Quino, la “Guillermo Cano”. La primera parte de la secundaria la realizó en la Escuela de Bellas Artes y luego finalizó en un colegio de Godoy Cruz. Terminada la educación secundaria, se anotó en Ciencias Políticas, pero cursó poco tiempo debido a las difíciles épocas que se vivían en aquel entonces. Luego, estudió Psicología Social lo que considera como “una herramienta muy interesante”.

“En la década del 90 nos entrega el IPV una casa, debido al sismo del año ´85 se arruinó la casa donde vivíamos. Estuvimos viviendo varios meses en carpa con mi familia hasta que recibimos la nueva casa”. La casa de la Estanzuela, ahí en su barrio, donde vive su padre hoy en día.

A los 18 años tras tener mucha participación en los centros de estudiantes, comenzó a militar políticamente en la Juventud Radical.

¿Por qué radical?

“Mi viejo es radical pero mi casa no es un cuna radical. Cuando estaba en 5to grado me hice radical, yo pasaba todos los días por una esquina en donde había un comité que abría muy temprano sus puertas, eso me llamaba la atención. La esquina era Francisco de la Reta y Carril Godoy Cruz, ahí en San José. Siempre estaba abierto cuando pasaba, incluso al medio día. Yo quería trabajar ahí, me gustaba que tan temprano hubiese gente”.

“A los 18 me afilié y estaba motivado a militar contra el Menemismo, crecí militando contra las políticas de los ´90”.

Diego Gareca es un hombre que habla de igual a igual. Su vida de barrio, su relación con la calle, generaron en él una mirada particular de la cultura. Usa frases de fútbol para explicar sus pensamientos, menciona artistas de la provincia que tienen una historia muy valiosa pero que popularmente no han sido reconocidos. Gareca nació pintando murales y hoy en día lo sigue haciendo.

“A mí me formó el barrio y la cultura popular. Me hubiese encantado que en mi época hubiera existido la carrera Gestión Cultural, pero todo eso era muy particular en aquellas épocas. Hoy se nota la ausencia de formación en la Cultura de Mendoza… Tengo una mirada de lo cultural donde pienso en aquellos que no acceden a la cultura. Yo nací con la realidad cotidiana que tiene cualquier lugar, en uno de los barrios más grandes de Latinoamérica. Cuando armamos el Centro Cultural en aquella época, nosotros sabíamos que no sólo había drogas o delincuencia en nuestro barrio, sino gente que le interesaba otra cosa, queríamos salir en los diarios no por noticias policiales sino por hacer algo en cultura” expresa mientras nos recuerda sus primeros pasos.

“Decidí arrancar pintando los murales yo, y empecé en el portón de mi casa, una adaptación de Guernica de Picasso. No lo hacía con la intención de embromar a algún artista, pero si nadie lo quería hacer, lo tenía que hacer yo”.

Años más tarde, una vez ubicado en la gestión pública, particularmente en la de Godoy Cruz, Gareca siguió con su intención de expresar el arte a través de las paredes, manifestando un grito de cultura. “Mi intención era pintar todo Godoy Cruz, y sigo convencido que es una linda forma de sacar el arte a la calle. Cuando llegó Cornejo como intendente, ya teníamos varios murales pintados. Es una movida muy cara y por eso no pudimos sostenerlo. Cornejo me llamó y me pregunto por qué no pintar todas las pintadas políticas, incluyendo las nuestras, con murales. A partir de ahí, no paramos más. En Godoy Cruz hoy, deben haber más de 500 murales pintados”.

“Estaba la ordenanza que decía prohibido fijar carteles y nosotros hicimos una nueva llamada “Pintada Popular Callejera” desde el Concejo Deliberante de Godoy Cruz. Esta permitía pintar murales y Godoy Cruz fue el primer municipio de Argentina en permitirlo. Nuestro departamento fue declarado “Museo a cielo abierto” y es algo muy lindo, porque todo esto surgió en el barrio”.

La última gestión provincial es muy criticada por el actual secretario de Cultura de la Provincia.

“En el trabajo político no deberíamos decir que somos honestos, porque como decía Alfonsín, “ser honesto es una condición humana”, pero bueno, no es lo que vimos en los últimos años en la provincia de Mendoza, sobre todo en Cultura. Hay que tener honestidad intelectual para trabajar. Es necesario tener gente idónea en cada área. No hay que cumplir a la perfección el manual del político, si bien es necesario, no siempre respeta el sentido de la idoneidad. Para dirigir una biblioteca, hay que poner un bibliotecario. Tal vez pueda pecar de soberbio, pero siento que hace mucho tiempo que no se formaba un equipo de trabajo idóneo, en materia cultural en la Provincia. Es la primera vez que un bibliotecario maneja la Biblioteca San Martín por ejemplo. Otro caso es el de “Lali” Tinte, a cargo del ECA, siendo Gestora Cultural. En nuestro gabinete no buscamos que sean radicales, sino que sean idóneos a su trabajo”.

“Uno ha ido construyendo sueños a medida que pasan los años y eso permite mantener la misma motivación que a los 18 años. Fui empleado de Cultura antes de ser director y es muy difícil para aquel que nunca se topó con paredes… yo toda mi vida me topé con paredes y tuve que aprender a saltarlas”.

“Nosotros pintamos el edificio del ECA, y algunos me tildaron de demagogo. Es lo que yo he hecho toda mi vida, he rasqueteado paredes para los muralistas, he armado escenarios, he llevado agua a quienes trabajaban, he dormido debajo de los escenarios para que no nos roben, he pasado por casi todos los lugares donde está la vida técnica de un evento. La cultura de elite es la que nos cuestiona a nosotros, que se representa en funcionarios que han estado en otras gestiones, personajes que incluso dan capacitaciones, son cómo Ángel Cappa que habla de fútbol pero no ganó nada. Ellos estuvieron en Cultura y no lograron nada” comenta sobre su accionar en los últimos meses, moviéndose por varios municipios de Mendoza, oficialistas y opositores por igual.

Con la confianza de Cornejo, a quien considera “un tipo apostado a la gestión”, Gareca lleva 12 meses de gestión y quiere dejar de ver “la cultura como la cultura del show solamente”. Deja frases en sus palabras que dan a entender su postura, sus intenciones y su abertura a dialogar con otras fuerzas políticas. “No hay que robar, es algo fundamental en una gestión” expresa cuando comenta la recuperación que está teniendo el área de Cultura en estos meses.

La mesa está servida, las posibilidades son latentes y Diego Gareca puede dejar su marca en los cuatros años que tendrá el volante en sus manos, no piensa en volver a ocupar el mismo cargo una vez finalizada la gobernación de Cornejo y considera que nos han domesticado sólo para ser consumidores de espectáculos. Quiere otra cosa y de él junto a su equipo, depende que Mendoza tenga una buena gestión en una materia tan importante como es el desarrollo cultural de una sociedad.

Es por demás, un buen cebador de mates y uno de los pocos entrevistados que no miró su celular en las dos horas y medias.

“Mi formación es la calle”. Y en la calle sucede la vida misma.

Por Martín Falcone

Fotos Ramiro Rivas

 

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