Diego Gareca: Federalizar la cultura y arreglar cuentas como secretario de transición

 

El 9 de diciembre finaliza la gestión de Diego Gareca como secretario de Cultura. Tres años atrás, contaba en una entrevista para Ojos de Café que sería solo un “secretario de transición”. Hoy, reafirma su postura ya que piensa volver a trabajar en Godoy Cruz,  como lo empezó haciendo por el año 99´.

Una de las personas que trabaja en el equipo del hombre hincha del Boli Stones,  le comentó semanas atrás que han dado diecisiete vueltas a la provincia en cuestión de kilómetros durante los últimos cuatro años. Todos estos viajes formaron parte de un proceso de federalización cultural, siendo esto uno de los principales objetivos que tuvo Gareca desde los primeros días.

La mayoría de estos kilómetros los hizo en manos del chofer Daniel, quien los acompañó a cada rincón de la provincia y ahora, lo recuerdan con un enorme cariño. Otros los hizo manejando, yendo y viniendo a rincones donde pocas cosas relacionadas a la cultura habían sucedido.

Si bien va a dejar su cargo, reconoce que cuatros años de gestión no siempre son suficientes y desea que quien sea su sucesor, continúe con los cimientos forjados más allá de su propia estampa que debe imponer como nuevo secretario de Cultura.

 

 

Con un perfil político diferente al que habituamos conocer, Gareca aporta una mirada crítica sobre los ciclos largos dentro de un mismo espacio. “No es necesario quedarse en un cargo hasta la eternidad, respeto quien lo haga, pero es más necesario oxigenar la política”. A su vez, es determinante al hablar sobre la gestión cultural del gobierno de Paco Pérez. “Heredé un espacio abocado a la corrupción en vez de a la gestión cultural. Nuestra tarea fue regularizar cuestiones que parecían anormales o imposibles de llevar a cabo. También tuvimos la necesidad de ordenar las cuentas. Asumimos con una deuda de 50 millones y ahora nos vamos con las cuentas saldadas. Los periodistas se tienen que dar cuenta de esto sin que lo diga el funcionario: claramente hubo corrupción en el gobierno antecesor”. De hecho, hubo funcionarios de Cultura que tuvieron cita en la Justicia.

Como parte de estos desequilibrios económicos que tuvo la Cultura de Mendoza, se destaca la Fiesta de la Vendimia. Los datos hablan por sí solo: la última edición tuvo un presupuesto similar al que tuvo la última Vendimia de Pérez. Es decir que cuatro años después, más allá de la inflación y la situación económica de Argentina, la fiesta costó lo mismo sin dejar de lado la magnitud que se deja ver. Cuando no había jeringas en los hospitales la Vendimia le costaba 80 millones de pesos a la provincia de Mendoza. Sobre la situación edilicia de los espacios culturales Gareca también reflexiona en forma categórica expresando “todo edifico de Cultura estaba en abandono, el Fader tuvieron que cerrarlo directamente. Nosotros estamos trayendo una muestra a San Rafael. Eso es federalizar, eso es gestionar cultura para la gente a través de los artistas. Es un trabajo que se realiza en equipo y por eso armamos un equipo con personas de diferentes espacios y ámbitos políticos”.

Pero más allá de las críticas al pasado, Gareca también naturaliza los errores que cualquier gestión política tiene, sobre todo en aspectos tan fundamentales y a la vez tan intangibles como son los culturales. 

Su relación con la cultura está naturalizada en términos laborales. Tiene relación con un centenar de artistas de relevancia y genera contacto con personajes de talla internacional. Recibido en Psicología Social, comenzó a trabajar en el año 1999 en Godoy Cruz, lugar donde piensa volver una vez concluido su trabajo en la Secretaría. Fue director de Derechos Humanos, director de Juventud y luego ocupó la dirección cultural del departamento.

“Formo parte de un grupo político que hoy es liderado por Tadeo García Zalazar (Actual intendente de Godoy Cruz) y muchos de los que trabajan para el departamento forman parte de aquel grupo de trabajo que comenzó varios años atrás con tareas de índole pública. Para mi volver al departamento no es un paso atrás, sino todo lo contrario”.

 

Acostumbrados estamos a que todo dure tan poco en la Argentina. Más si hablamos en política de lineamientos básicos. Perder esa costumbre sería muy sano para la institucionalidad de nuestro estado, pero para ello los primeros que deben ejercer sinergia ahí dentro deben ser los mismos políticos. Muchas veces la cotidianeidad de las noticias se quedan con aquellas figuritas repetidas que año tras año ocupan los mismos lugares, proponiendo soluciones diferentes y obteniendo resultados prácticamente iguales.

La federalización como bandera cultural es un lema que debería plantarse frente a cualquier gestión provincial. Entender el valor del espacio cultural como lugar de desarrollo sin importar los colores políticos, otra de las obligaciones que tendríamos que exigir cada vez que se elige algún ministro para estos puestos.

Nunca habrá una gestión cultural que satisfaga cada arista de las necesidades culturales de un pueblo, por la principal causa de los acotados presupuestos que generalmente tienen estas secretarías. Pero a través de los años el trabajo que ha realizado cada participante de lo que significa Cultura en Mendoza, ha sido fundamental para despojar los fantasmas de aquel deterioro institucional cometido.

Varios espacios y sucesos han marcado la agenda de los mendocinos en este último tiempo. La reutilización del Le Parc, La entrega de los Premios Gardel, siendo la primera vez que salía de Buenos Aires en dos décadas, El museo Carlos Alonso,  El teatro Antonio Lafalla en Alvear, las Ferias del Libro en cada departamento.

Despojados de intenciones partidarias, se ha marcado un camino. De ninguna manera han culminado las necesidades de la Cultura en la provincia, pero continuar la marcha en forma federal y sin banderas puede resultar algo muy favorable para nuestro futuro.

 

Por Martín Falcone

Fotos Ramiro Rivas / José Fernández Dágata

 

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